Vino y arroces. Los 5 mejores maridajes

Como lo preparen, el resultado siempre es impecable. Con azafrán, picante, dulce, lleno de frutos de mar, frío o caliente. Acá, les propongo cinco maridajes infalibles con risottos, paellas y compañía, más algunos consejos prácticos.

Cuando en la cocina lo único que se escucha es el eco de la voz y algunos grillos chillando por ahí, si se abre la alacena probablemente solo se encuentre un paquete de arroz. Genial, la noche cambió por completo y yo voy a ayudarlos a que así sea.

A ver: hoy, la mayor parte de los arroces que se consiguen en el mercado están pulidos. Esto quiere decir que su sabor es muy tenue, teniendo en cuenta que a medida que se le quita el salvado, también se va parte de sus propiedades organolépticas. Por eso es que, en líneas generales, un vino que no invada suele ser la mejor alternativa. Esto nos sirve como razonamiento: si el arroz no tiene un sabor invasivo, entonces al momento de pensar un maridaje nos conviene concentrarnos en el resto de las materias primas que van a formar parte del plato.

Por eso es que la mayoría de las recetas clásicas a base de arroz suelen estar infinitamente condimentadas con azafrán, canela, verduras, hierbas aromáticas, pimentón. Y, entonces sí, la tarea de elegirle un vino comienza a complicarse más de la cuenta.

Pero si hay que jugársela, ustedes saben que yo me la juego.
Saquen lápiz y papel y anoten mis 5 mejores maridajes con arroces, más algunos tips extra.

 

  1. Para un risotto de vegetales, elijan un Torrontés o un Verdejo. Pero denle un golpe de 5’ de freezer antes de descorchar. Más frío que Leonardo Di Caprio en Titanic, así es como lo queremos. La idea es que, heladito (siempre tengan el balde con hielo en el que mantener ese frescor durante la velada), contrarreste la untuosidad de la manteca y el queso.

 

  1. Para una paella valenciana, pensemos en blancos intensos. Las carnes de conejo y pollo van bien con un Chardonnay de alcohol alto (sin miedos si tiene algo de crianza en madera) o, incluso, un rosado de la vieja escuela, de ésos de color cereza.

 

  1. Para una sopa de arroz puede ser un Sauvignon Blanc, por qué no. Elijan uno más herbáceo que tropical, y siempre enfocados en que sea de cosecha nueva (nada de blancos viejos por acá).

 

  1. Para un arroz a banda yo les sugiero seguir por la línea de los blancos, pero volvamos a los potentes. Un Chenin, algún Rioja blanco que ahora están de moda o un Chardonnay clásico de Luján de Cuyo. Eso sí: si le ponemos el plus de un alioli, entonces que sean tintos suaves mejor.

 

  1. Para un arroz con leche la opción obvia (pero inmejorable también) es un vino dulce. Por mis pagos les diría que cualquier Jerez dulzón sería una combinación diez, pero si se les complica conseguir, un Moscatel podría ir perfecto también. Si le agregan canela, anímense a descorchar un tinto de Syrah, sea dulce o seco.

 

Tres consejos extra:

– Si se suman hongos, busquen vinos de aromas terrosos como un Pinot Noir.

– Piensen siempre en ese sabor que hace la diferencia: si hay algún queso con mohos blancos o azules, una especia que tuerce el perfil del plato. Enfóquense en ese ingrediente que lo hace diferente y piensen en consecuencia.

– Hoy, la góndola muestra gran diversidad de arroces, así que si al arroz lo usan solo como acompañamiento, tengan en mente que las variantes aromáticas como el basmati y el thai (o jazmín) suelen encontrar un mejor acuerdo con blancos y tintos de mayor expresión en nariz (como sería un Torrontés, un Albariño o un Graciano). El arroz integral, en cambio, va mejor con tintos rústicos, suaves y algo terrosos como las Criollas.

 

¿Cómo se llevan ustedes con los arroces? ¿Tienen algún maridaje para recomendarme y compartir con esta comunidad tremenda de bebedores seriales?

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