¿Y si la cortamos un poco con el blablá?

El desafío es complicado, porque cuando uno está metido hasta la coronilla, pierde el horizonte de lo que es puro palabrerío y lo que de verdad puede entender un mortal. Pero me le animo, eh?! En esta nota te cuento en letras simples y amistosas de qué se habla hoy en el mundo del vino.

Cómo encarar el desafío de contarles de qué se habla hoy en el mundo del vino latinoamericano sin meternos de lleno en esas palabrotas inentendibles que a los enólogos les fascina mascullar. Hoyos en el suelo nombrados como “calicatas”, la textura calcárea de algunos suelos o explicaciones que dan cuenta de un microterruño especial que hace que ese Cabernet sepa distinto a cualquier otro.

La realidad de la industria vitivinícola está enroscada. Se habla difícil intentando explicar los porqués de esos perfumes que transpiran de la copa y que te hacen enamorar. Se revela el origen inédito mixeándolo con una vinificación extraña ante la que avergüenza declararse desconocer y, en el medio, muchos nos sentimos perdidos.

El problema es enorme, porque si no se acaba con mucho del palabrerío, es probable que las masas corran despavoridas en pos de bebidas más amistosas, que les hablen en su propio idioma sin recurrir a tecnicismos que erizan la piel. ¿Entonces cómo ponerlo en palabras simpáticas que nos expliquen el invento y reinvento constante de la industria del vino en la región? ¿Qué temas marcan hoy tendencia y son imprescindibles para el aficionado? Vengan que les cuento.

 

Qué hay que entender (en letra clara)

El terruño es la base de toda esta novedad, pero, vamos amigos, el terruño existió desde siempre. Los europeos tienen generaciones enteras ya convencidas de lo singular de esa porcioncita de tierra, la inclinación de la finca, la orientación de los viñedos, la variedad de uva, el sol, el clima y las lluvias. Y la mano del hombre, desde ya, que añada tras añada convierte la fruta en placer puro.

Pero en nuestro país la historieta es más reciente. Cuando los inmigrantes llegan a estas tierras, la vid se planta en donde había un espacio vacío y agua con la que regar; el día a día demostraba qué zonas iban siendo más aptas y, a fuerza de prueba y error, las viñas encontraron su lugar.

Pero como todo desarrollo, en manos de los curiosos está el futuro. Y hoy, quizás mucho más que hace algunas décadas, de estos curiosos está lleno. Enólogos que prefieren experimentar terrenos indiscretos, llevando vitis vinífera a cualquier rincón.

Y entonces los vinos comienzan a ser maravillosos allí.

Y entonces se busca explicar el porqué.

Y entonces se cae en la tentación de esas palabras a las que solo el diccionario que nos acompaña más abajo puede darle respuesta.

El tema es que no todo termina ahí. A la complejidad de la tierra se le suma la de la vinificación. El proceso de transformar uva en vino no es simple pero, todavía más, hoy el viticultor ha tomado un rol central, y ya hay tantos groupies seguidores de enólogos como de fugaces estrellitas pop. De sus manos resurgen las cofermentaciones (nuevamente, ver diccionario para rescatarnos del embrollo) y los tanques de acero inoxidable son vistos con desprecio para, en cambio, ser reemplazados por piletones de cemento rugoso o tanques de agua de fibra de vidrio.

Cuando me pregunto cuánto de todo esto nos sirve conocer como consumidores, siempre llego a la conclusión de que, como responsables de una parte de la comunicación, en la emoción nos corremos del eje. Se nos está yendo la mano, muchachos.

El descorche tiene una magia particular que es, justamente, que siempre será una ciencia inexacta y misteriosa. Si estamos convencidos de esto, el disfrute estará asegurado.

 

Diccionario práctico

Aluvial: Así se le llama a un tipo de suelo en donde existen muchos sedimentos arrastrados por las lluvias o las corrientes. Muy típico de Mendoza, en Argentina, esos sedimentos extendidos a través de la Cordillera de los Andes tienen una consecuencia directa en el estilo de vino resultante.

Brett: Es el nombre familiar con el que se denomina a un hongo unicelular llamado brettanomyces y que, como es resistente al etanol, es difícil de combatir. El vino con brett huele a establo, a la piel transpirada de un caballo, a témpera y, aunque técnicamente se considera un defecto, muchos bodegueros y enólogos valoran la presencia de una cantidad controlada porque, dicen, le confiere cierta complejidad aromática sin intervenir en la boca.

Calicata: Son hoyos, zanjas o agujeros profundos en el terreno que permiten hacerse una idea de las rocas, arcillas, arena, minerales y otros componentes del suelo. En general, estas calicatas se realizan entre hileras de vid para también poder ver la manera en la que las raíces penetran en la tierra y la profundidad que alcanzan.

Cofermentación: Básicamente, es la vinificación conjunta de dos o más variedades de uva. Mientras que tradicionalmente los vinos de corte o blends se realizan mezclando vinos ya terminados, la cofermentación busca que las uvas arranquen juntas el proceso de maceración/fermentación, ayudando a que se ensamblen de mejor manera las cepas. ¿Qué se ensamblen mejor? Sí, ya sé, nuevamente palabrerío que, en el paladar, se nos escapa a todos.

Fudre: La tendencia a olvidarnos de un roble en primera plana hace que empecemos a escuchar con cada vez más asiduidad estas palabras. El fudre es un recipiente de madera similar a la barrica bordelesa (la clásica de las fotos, la de 225 litros), pero con formato a veces distinto, más bien oval, y capacidad mucho mayor. La excusa es que, al ser un recipiente que almacena y madura una enorme cantidad de litros de vino, el impacto de la madera será más sutil.

Suelos calcáreos: Son terrenos que, básicamente, tienen una gran cantidad de calcio en su composición. Es fácil identificarlos porque muestran una tonalidad blanquecina o marrón claro y, si bien no se puede explicar con exactitud de qué manera influyen en el vino, es cierto que muchas de las grandes regiones vitivinícolas de Europa y América tienen este tipo de suelos. ¿Cómo identificarlo en la copa? La textura es distinta, un tanto más rugosa, pero nuevamente aquí entramos en sutilezas prácticamente imperceptibles para el mortal.