Éstos son los mejores vinos para una picada

Yo les repito una y mil veces que, en el mundo del maridaje, la única regla que corre es la del paladar propio. Pero, también hay que decirlo, los embutidos suelen ser complicados para combinar con vinos. Saquemos la cerveza, acá te paso data posta de qué descorchar.

En realidad, a los embutidos los tenés en una picada pero también son la base de cualquier parrillada que se precie de tal (no me vengan con eso de los ajíes a las brasas o parrilladas de vegetales). El tema es que, en general, la mezcla de sabores dentro de la tripa de cerdo (en su forma tradicional) o la tripa artificial y comestible, alcanza una complejidad superior… no es solo carne picada; entran hierbas aromáticas, especias, avellanas, piñones, nueces, pasas de uva, maní, y la lista puede seguir.

Las alternativas de combinación son enormes, pero yo les tiro algunos tips útiles con nombres y apellidos de vinos que a mí me gustan y que, a todos, los podés conseguir fácil.

Empecemos por los rosados, que siempre compensan el salado característico de los embutidos. El Zorzal Terroir Único Pinot Noir Rosé ($360, Zorzal Wines) es uno que me encanta, lo mismo que el Vuelà Rosado de Pinot Gris ($300, Bodega Piedra Negra). Un poco más difícil de conseguir, y costoso (pero vale tanto, tanto el intento), el Susana Balbo Signature Rosé ($980, Susana Balbo Wines).

Los jereces son otras opciones atractivas, sobre todo los secos (o sea, no dulces). ¿Un jerez para acompañar un jamón crudo? Uffff, sí, hagan el intento y van a ver lo lindo que queda en la boca. Para arrancar, y no dejar medio sueldo en la vinoteca, el argentino López Jerez ($200, Bodegas López) es maravilloso.

Esto es importante: salvo excepciones, los blancos muy ácidos no suelen entregar los mejores resultados, al igual que los vinos rojos tánicos, que se opacan y hacen resaltar lo peor de sus cualidades. Busquemos siempre los puntos intermedios.

Dicho esto, podemos seguir.

Si hay longaniza y salame dentro de la picada, la jugada es la más obvia: un tinto suave, más bien económico, sin grandísima complejidad. El Saurus Merlot ($240, Bodega Familia Schroeder) y el Caliche Bonarda ($450, Cristian Morelli) son dos buenos puntos de inicio, pero si quieren subir la apuesta de precio, el Fabre Montmayou Reserva Merlot ($340, Bodega Fabre Montmayou) es otro que me encanta y que justifica cada centavo.

Como último punto, voy a recordar una verdad de Perogrullo: casi todo embutido (o, al menos, la mayor parte de ellos) tienen sus orígenes en los países del Mediterráneo. Con España e Italia a la cabeza, los más deliciosos crecieron junto a algunos de los viñedos más emblemáticos del mundo y, seguramente, es ahí en donde se puede encontrar la mejor clave de la combinación. Los salames italianos con vinos tintos del mismo país o los jamones españoles con Tempranillo o jereces son fabulosos. Así que si la billetera está holgada y pueden acceder a ellos, ni lo duden.

4 comentarios en “Éstos son los mejores vinos para una picada

  1. Muy,muy buena la nota. No sé casi nada de vinos , pero me gusta para acompañar las comidas y es lindo saber lo que se toma. Muchàs gracias he aprendido algo.

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