UN VINO de Elisabeth Checa

Un espacio en MarianoBraga.com en el que destacadas personalidades de la gastronomía, la enología y la cultura en Argentina y el mundo nos cuentan sobre ese vino que les dejó una huella. Esta vez, Elisabeth Checa.

Elisabeth Checa es periodista de vinos y gastronomía

 

FLATodo vino debería contar una historia, un lugar, un encuentro, un estado de ánimo. Ésos son sus descriptores reales: las emociones y los recuerdos que despiertan. Por supuesto, en mi vida de periodista de vinos, viajes y gastronomía, tengo muchas historias de instantáneas y fugaces pasiones por vinos diferentes, pero pocas me han marcado tanto como ese encuentro, en un lejano verano de 1995 con Manuel Mas en Finca La Anita, en Agrelo.

Sin conocernos, se había conectado a través de la revista Cuisine&Vins donde yo trabajaba, para que conociera la mínima bodega y probara sus vinos. Ya me habían hablado de ese incipiente proyecto pionero, pequeña bodega familiar que fatalmente algunos bautizaron ‘bodega boutique’. Yo estaba en San Rafael y debía volver a Buenos Aires por el aeropuerto de Mendoza, así que acepté y en un tórrido día de febrero recorrí en un viejo Cadillac rosa, muy road film, esas casi tres horas de San Rafael a Agrelo.

Una casa amarilla junto a los viñedos, allí en la galería fresca me esperaba Manuel, quien inmediatamente me invitó a dar un paseo por los viñedos en sulky, bajo ese sol despiadado y brillante. Al volver nos esperaba un chivito de Malargüe, crocante y dorado en el horno de barro. Una fiesta bajo los árboles con un Syrah refrescado, seco y sensual al mismo tiempo. Lo más importante: a partir de ese descubrimiento Manuel y yo somos hermanos; nos une el Syrah, Bach, Keith Jarrett, Faulkner y la buena vida. Lo recuerdo ahora porque hace solo unos días la bodega cambió de manos, y sigue manteniendo su estilo. En la casa amarilla puedo reencontrar el Syrah, el chivito, la música y la sombra bienhechora. Y un estilo de vinos que me conmueve.

 

Es una referente por su historial, pero también por su simplicidad y su cuota sibarita mezclada con el guiño constante… eso me encanta de Elisabeth. Y su anécdota, impecable porque también trae a la mesa a otro personaje maravilloso del mundo de los vinos argentinos: Manuel Mas.

Manuel, con su ‘Finca La Anita’ (pionera en esta idea de bodegas pequeñas, sabiamente manejadas, con el foco puesto en el cuidado del producto y la alta calidad a la que muchos tildaron de ‘la primera bodega boutique’ –perdón Checa, pero tenía que decir esto de boutique) no solo marcó historia, sino que puso en valor al Syrah, transformándolo en su emblema en épocas en donde el varietal no era de lo más popular.

Hoy amigos y compinches, puedo dar fe de ese cariño entrañable entre ambos, porque he compartido más de una reunión en donde el disfrute de estas dos queridas personalidades se entrelazaba con anécdotas, risas y copas. A brindar por eso también, que ahí está el espíritu de #UNVINO.

2 comentarios en “UN VINO de Elisabeth Checa

  1. Estimados, cuantos cruces de la vida y caminos paralelos hemos transitado al mismo tiempo sin saberlo!
    Conocí a Elisabeth Checa de los comienzos de la revista Lugares y cuando salió el primer número de Cuisine & Vins. Fuí a conocer hoteles y restaurantes en Europa siguiendo sus recomendaciones que hasta hace poco tenía guardadas. También visité Finca La Anita y me hice fanático del Syrah 95 de la bodega (todavía guardo una botella en mi cava).
    Hoteles, restaurantes y vinos. Europa, Mendoza y viñedos.
    Sin duda ese syrah 95 marcó mi vida vitivinícola también y fué el inicio en mi ruta del vino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *