UN VINO de Santiago Achával

Un espacio en MarianoBraga.com en el que destacadas personalidades de la gastronomía, la enología y la cultura en Argentina y el mundo nos cuentan sobre ese vino que les dejó una huella. Esta vez, Santiago Achával.

Santiago Achával es winemaker, cofundador y Presidente de Achával Ferrer

 

Atardecer y, como corresponde, copa en mano mientras el sol se oculta tras la Cordillera, muy de a poco.

Así como toda literatura escrita presupone la complicidad de un lector, en estos escenarios la elaboración cuidadosa de un vino espera de sus cultores la retribución al tiempo y al esfuerzo que lo criaron: el bien reposar y el moroso disfrute. No haber participado en la elaboración de ese vino impide que ningún cariño paternalista me influya a la hora de describir las percepciones sensoriales que me sugiere.

Después de un día de trabajo que aúna el esfuerzo y el disfrute, y de observar el desarrollo de la próxima vendimia, madurándose las uvas con el esplendor del verano, me encuentro en la tranquilidad cuyana de Finca Bella Vista esperando que las brasas terminen de dar una mínima cocción a la superficie de mi entraña y me siento, lejos de especulaciones técnicas, a escribir y deleitarme con una copa de vino.

Ya en el descorche, en los primeros centímetros cúbicos que pasean por mi paladar, el mensaje es inequívoco y directo: terruño salteño. Aguardo unos minutos antes de volver sobre mi decantador, y sigo camino hacia la copa.

Sobre todas las otras cosas, en los vinos y en la gente, aprecio su originalidad, su singularidad. Aquello que de auténtico hace a la gente, y al vino, único. Y en ese sentido, lo primario son los aspectos sensoriales, y lo que queda es finalmente una sensación inefable, producto de lo sensorial y de lo vivido. Y este es un vino que se ha hecho por amigos, un vino elaborado con la misma pasión que yo siento por la tierra, un vino con tradición. Se trata de un Domingo Molina, Cabernet, de la cosecha 2006.

Un vino que tiene la audacia de combinar perfectamente el inconfundible carácter de Salta con la certeza y el noble espíritu de la variedad de la cual procede.

 

Es fantástico cuando algún enólogo argentino se inspira en alguna otra creación también nacional para elegir UN VINO. Evidentemente, el encanto de las tierras salteñas es un motivo por demás seductor para que Santiago elija a este Cabernet Sauvignon proveniente de una de las bodegas más tradicionales de Cafayate.

Un tinto de la zona de Yacochuya, de viñedos altos en el cielo, allá en donde la naturaleza quiere regalar algo distinto. Algo único, así tal como Santiago lo define.

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