mis5 salteños mimados

Por sus empanadas, por esa sonrisa atornillada en las bocas de su gente. Por los horizontes rojos que, a lo lejos, dejan ver los parrales salvajes de Torrontés. Éstos son mis vinos preferidos de la linda Salta.

mis5saltenosNo conozco ni una persona que, habiendo vuelto de Salta, no quedase obnubilada con esta tierra. Los campos cafayateños, empapados del sol inflamable que incinera los parrales añosos de Torrontés a casi tres mil metros de altura. Todo es lindo acá. La Casa de las Empanadas, el suelo rojo, los cardones, el perfume inigualable del tilo y los jazmines que se filtran en un Torrontés. O la potencia tánica del Malbec, o el pimentón que reina en una nariz de Cabernet típicamente salteña.

Preparen las valijas y tomemos vuelo con estos cinco vinos. Ellos son mis5 norteños elegidos, absolutamente fieles a su terruño alto, caliente y singular:

 

Amalaya Blanco de Corte

Lo descubrí en El Desafío 2011 y, justamente, aquel año lo elegí como el cuarto mejor vino del año… y uno de los dos únicos blancos. Amalaya hace vinos asombrosos, siempre montándose en la idea de mezclar uvas; acá a la enorme mayoría de Torrontés se le suma una cuota de Riesling. ¿Riesling? ¿En el clima incinerante salteño? Sí, así como suena. Y todo ese menjunje termina siendo una bomba gélida, con las flores que te atraviesan la nariz y el olor al pan dulce invadiéndote las muelas. El Riesling lo hace un poquito más correcto. Pero solo un poquito, como para despistar del sensual desparpajo del Torrontés.

Para mis5 caté la cosecha >> 2013.
Precio en Argentina >> 55 pesos (7 dólares).
Viene de >> Las fincas Amalaya y Las Mercedes, en Salta, a 1800 metros de altura.
Algunos datos técnicos para quien le guste >> Su composición es un 85% de Torrontés y un 15% de Riesling que, a pesar de ser un porcentaje minúsculo, la verdad es que hace la diferencia. Un pH de 3,3, alcohol del 13,7% y embotellado en junio de 2013.

 

Ciclos Cabernet Sauvignon

Salta tiene que tener polenta. Ésa es la condición básica para cualquier tinto digno de estas tierras. El Cabernet tiene cojones, eso lo sabemos, pero puntualmente éste es realmente distinguido, con gran complejidad y estructura pero, a la vez, con un sutil dejo a menta que te cachetea un poquitito en la nariz. La etiqueta es lindísima, pero el contenido es realmente superador… dense una vuelta por la góndola y después me cuentan.

Para mis5 caté la cosecha >> 2011.
Precio en Argentina >> 111 pesos (15 dólares).
Viene de >> Parrales y espalderos de las fincas La Urquiza y Las Mercedes. En Salta, claro.
Algunos datos técnicos para quien le guste >> Vamos a los números: 14% de alcohol, 2,8 gramos por litro de azúcar reductor, 6,15 gramos por litro de acidez total y un pH de 3,7. El 80% del vino descansó durante 15 meses en barricas nuevas y de segundo uso de roble francés y americano.

 

Elementos Tannat

Me gustan muuuuuuuuucho los varietales de esta línea pero, de todos, el Tannat es lo más. ¿En cuántos vinos de estas franjas de precio encontrás aromas que se descubren de a capas? En éste sí. La nariz es preponderante, con la madera bien puesta, algo de dulce de leche, pimentón, especias y una boca liviana que, les diría, confunde a nivel terroir. Es de esos compañeros infalibles para la mesa diaria, siempre fácil de conseguir, efectivo y sumamente cumplidor.

Para mis5 caté la cosecha >> 2012.
Precio en Argentina >> 45 pesos (6 dólares).
Viene de >> Cafayate, corazón de la vitivinicultura salteña.
Algunos datos técnicos para quien le guste >> Hay algo de madera, apenas perceptible sobre todo en la nariz. Este tinto alcanzó un 13,5% de alcohol final, y un pH de 3,59.

 

Finca de Domingo Torrontés

Los Domingo saben de qué se trata el Torrontés. Visitar Cafayate y no embeberse de punta a punta en su damajuana blanca vendida a troche y moche es perderse la mitad del encanto local. Osvaldo “Palo” Domingo es tan distintivo de Cafayate como la tierra que no para de volar sobre la desolada plaza principal del pueblo, y sus vinos son indiscutidos. Este Torrontés es una delicia, absolutamente imperfecto, de nariz tupida de duraznos, miel y jazmines y una boca entre lo cítrico y lo tropical. Un sorbo de éste es un viaje directo al verdadero espíritu de nuestra uva blanca emblema.

Para mis5 caté la cosecha >> 2011.
Precio en Argentina >> 90 pesos (13 dólares).
Viene de >> Parrales de Cafayate y Tolombón, todo en Salta.
Algunos datos técnicos para quien le guste >> 10 días de fermentación con levaduras seleccionadas y 50.000 botellas de producción anual. Las uvas, cosechadas a mediados de marzo, provienen de parrales, típico sistema de conducción de la región, con una densidad de 2.000 plantas por hectáreas.

 

Yacochuya

Es LA insignia indiscutida de la alta gama salteña. Junto con el Colomé Estate es, seguramente, el tinto norteño que mayores satisfacciones le ha dado a nuestro país en el exterior. Y su carácter es inigualable. Que roce los 16° de alcohol ya dice algo, pero cuando eso no se nota es básicamente porque tiene mucho de todo en sus otras facetas. En nariz es inmenso, con dejos a barro, violetas y mermelada de cerezas, y en boca parece eterno. Hay estructura, hay un potencial formidable, y hay una fuerza arrolladora bien característica de Salta. ¡Dios! Vinazo por donde lo mires…

Para mis5 caté la cosecha >> 2010.
Precio en Argentina >> 370 pesos (53 dólares).
Viene de >> La finca Yacochuya, a 2035 metros de altura (si sufren de vértigo, absténganse).
Algunos datos técnicos para quien le guste >> 15,4% de alcohol y 18 meses de crianza en barricas nuevas de roble francés. Sus enólogos son Michel Rolland y Marcos Etchart.

 

Malbec potente, Cabernet especiado, Torrontés salvaje. Creo que está todo lo que deberíamos buscar en un viaje comestible por el norte argentino.

Es que en un país tan inmenso como el nuestro, las condiciones para que una vid vea la luz son de lo más plurales. Hay viento en Patagonia, sol en San Juan, noches frescas en el Valle de Uco. Y Cafayate tiene un poco de todo eso; es una tierra de ensueño (me tomo prestada la frase de Noemía), en donde cada racimo se moja de tipicidad, de un sol calcinante que obliga al Torrontés a taparse entre hojas en un parral, e invita al Malbec a engrosar su piel, a madurar magistralmente y, así, alcanzar alcoholes altos y un color que tizna de violeta las encías.

Salta es maravillosa, qué quieren que les diga.

Y estos vinos dan fe de eso.

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