Los viñedos de la Quebrada de Humahuaca

Coqueteándole a las nubes en uno de los lugares más increíbles de Argentina. En esta nota que escribí para Alta Aerolíneas Argentinas, damos un paseo por algunas bodegas jujeñas a más de tres mil metros de altura.

“Los vinos de altura son tan particulares y complejos que beberlos es toda una experiencia”, cuenta emocionado el bodeguero Fernando Dupont desde sus viñedos en Maimará, a 2500 metros de altura en la imponente Quebrada de Humahuaca, los primeros en plantarse allí. Dentro de ese escenario cinematográfico, la vitivinicultura argentina comenzó una escalada alta en la montaña, con viñas que acarician los cielos y vinos intensos, cargados de color y rugosidad.

La amplitud térmica es el gran diferencial, facilitando la concentración de aromas, sabores y, fundamentalmente, color. ¿Cómo es esto? La planta realiza el proceso de fotosíntesis únicamente cuando existe luz solar; sin embargo, el consumo de nutrientes es constante, incluso durante la noche, momento en el que la fotosíntesis, claro, no puede producirse. Si durante las noches la temperatura baja notablemente, la vid entra en una especie de descanso, lentificando su actividad y consumiendo menos nutrientes, que se mantienen en los granos y, con el correr del ciclo vegetativo, se potencian hasta el infinito. El segundo factor clave es la insolación: a medida que se escala, los rayos solares resultan más potentes, favoreciendo la maduración. En algunos casos, incluso, llega a afectar de manera negativa a variedades muy sensibles, especialmente las blancas y, por esto, los parrales suelen ser la constante, usando esa capa frondosa de hojas para filtrar la luz que llega a los racimos colgados debajo de ellas.

Lucas Niven es otro de los enólogos argentinos trabajando en viñedos de altura en Jujuy. “En la Quebrada de Humahuaca se comenzó a plantar a partir de los 2000 metros, en la zona de Volcán, donde ya comienzan a verse algunos viñedos. Subiendo hacia Purmamarca, Maimará, Huacalera y Uquía hay más viñas. También los pueblos originarios de la zona siguen trabajando allí con uvas criollas, en pérgolas plantadas hace más de 100 años. Son vinos que antiguamente se elaboraban en ánforas y tienen mucho encanto por detrás”, nos cuenta.

Actualmente, el viñedo en producción más alto del país se encuentra en Uquía, Jujuy, a 3329 metros de altitud, bajo las riendas del bodeguero Claudio Zucchino. También hay ensayos en Casa Colorada, a 3222 metros, y algunos incluso más experimentales a los 3600, sin resultados aún. ¿El más alto del mundo? Ése, de acuerdo al Libro Guinness de récords mundiales, está en el Tíbet, a unos exactos 3563,31 metros.

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