Lo atamos con alambre S.A.

¿Cómo pueden hacer las pequeñas bodegas para comunicar sus productos cuando los presupuestos son acotados? Si al alambre le sumamos creatividad e inteligencia, la atadura puede resultar muy exitosa.

Para poder generar ventas, las empresas en cualquier industria deben comunicar sus productos. Si el consumidor no conoce, no compra. Pero el error más grande que, a mi criterio, comete la mayor parte de las grandes bodegas es “sumarse” a la publicidad sin ver más allá de ésta. La publicidad masiva da la posibilidad de exponer mensajes a grupos enormes de personas, el costo por contacto es bajo y, además, tiene el beneficio de segmentar y llegar únicamente al mercado que les interesa. Para muestra basta con mencionar la gran cantidad de revistas especializadas del sector, programas de tv dedicados al vino y al universo gourmet o los espacios radiales donde se habla exclusivamente de etiquetas, corchos y barricas. Pero la publicidad masiva también genera una larga lista de desventajas. A su elevadísimo costo (imaginen que el segundo de publicidad de un programa televisivo en el horario nocturno puede costar unas decenas de miles de pesos), ahora se le ha sumado el excesivo bombardeo de spots que terminan por aburrir al oyente o espectador.

La solución está en manos de las bodegas, quienes deben buscar alternativas creativas que comuniquen de manera más inteligente. Pero la dificultad muchas veces reside en encontrar esas opciones. Acá les cuento algunas de las que, a mi criterio, son las más indicadas para elegir cuando hay que acudir al alambre:

Internet ha abierto un camino con las más altas perspectivas de crecimiento. Prácticamente todas las bodegas nacionales cuentan con una página Web, pero muy pocas saben explotarla al máximo. El seguimiento de la cantidad de personas que ingresan a la Web o las páginas más vistas es fundamental, además de poder generar acciones interactivas donde el consumidor pueda participar activamente y fomentar el flujo bidireccional de la información. ¿Cómo es esto? Los invito a que ingresen a las páginas de Bodegas Arizu o la del norteamericano Kendall Jackson y lo averigüen ustedes mismos.

Las promociones, aún cuando sean costosas por contacto, son muy efectivas y su costo total es muy inferior al de la publicidad. Las degustaciones privadas, regalos a distribuidores, minoristas y mayoristas funcionan no solamente para mejorar las ventas sino que la imagen de la empresa se fortalece y el nombre de marca se fija mucho más en la mente de los consumidores.

Las relaciones públicas son parte fundamental en el proceso de creación de una marca. Las gacetillas de prensa y publicidades no pagas son elecciones correctas para hacer conocer lanzamientos de nuevos productos, cambios en etiquetas o empaques o cualquier otra información relevante. Este tipo de tácticas de comunicación pueden publicarse a través de revistas especializadas, medios radiales e inclusive a mediante portales de Internet gratuitos.

Con esto queda claro que existe vida más allá de la publicidad. Y es una necesidad cada vez mayor de cualquier empresa que se maneje en esta industria imaginar opciones de comunicación originales e impactantes, que “atrapen” al consumidor y lo hagan partícipe. Más aún, si sabemos que el presupuesto no es holgado, la capacidad creativa de las empresas toma cada día mayor importancia. Pocas empresas lo han logrado. Pocas bodegas han sabido comprender esta necesidad, entender que aunque el dinero no sobre, si es sabiamente utilizado, los resultados serán excepcionales.

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