Guardando vinos en casa

Podés ser de los afortunados que cuentan con un sótano… o estar del lado de los que nos la rebuscamos para acomodar botellas adentro del ropero, entre calzones y jeans. Seas del bando que seas, anotate estos consejos prácticos para acumular etiquetas en el hogar.

No voy a ir con la teoría, porque ya todos sabemos que no todos los vinos son aptos para la guarda. Pero sabemos también que aquellas etiquetas que sí mejoran con los años tendrían que guardarse en lugares especialmente acondicionados, fuera de fuentes de calor o frio, luz, olores intensos y decenas de otras dificultades. El problema es que cuando llevamos todos esos conocimientos a la realidad, la cosa se complica.

Pero vamos con algunas sugerencias:

Debajo de la escalera // Esos espacios que quedan inutilizados debajo de la escalera pueden ser una opción interesante: son lugares oscuros, de poco tránsito, alejados de olores fuertes y con buena aislación. Sí tené en cuenta que la humedad no sea excesiva (en ese caso, es fácil encontrar elementos que la absorban), ni tampoco muy baja (si ésta es la situación, pueden poner un bol con agua), y que el encierro no envicie el aire.

Adentro de un armario // El problema principal acá son los intensos olores constantes (perfumes, naftalina y otros) que pueden ser neutralizados con una circulación continua del aire. La humedad puede ser otro problema, pero ya vimos recién que no es tan complicado de sortear. Lo positivo de guardar vinos en un armario es que todos tenemos uno, ¡y eso siempre cuenta!, aunque no sea de los espacios más indicados.

En la cocina // Uffffff, el peor sacrilegio para la vida de un vino, ése de dormir en alguno de los clásicos cubículos que toda alacena de cocina suele tener. Esa ‘bodeguita’ encima de la heladera es de los peores lugares para guardar ya que presenta absolutamente todas las contras que podríamos tener: temperaturas fluctuantes, olores penetrantes, luz directa y humedad elevada.

Debajo de la cama // Si el piso cuenta con algún sistema de calefacción como losa radiante, te suplico que saques ya esas botellas. Si no es ése el caso, entonces podemos seguir. Debajo de una cama alta el aire circula perfectamente y la luz es baja o nula. Si chequeamos que la temperatura no varíe mucho, entonces podremos encontrar acá una alternativa, al menos, interesante.

Blancos y espumosos dentro de la heladera // Sí para el servicio, pero definitivamente no es el lugar indicado para la guarda prolongada por su alta humedad, olores penetrantes y luz medianamente intensa cada vez que se abre la puerta.

En cavas climatizadas // Es la tecnología puesta al servicio de los amantes del vino. Son súper útiles, principalmente para dejar las botellas que estamos a punto de abrir y, así, lleguen a la mesa con su temperatura de servicio ideal. Para pocos vinos es una solución pero el inconveniente es si contamos con una gran colección, ya que estas cavas tienen un límite móvil pero que nunca supera las 300 referencias. Ojo con su precio.
¿Tenés una? Ponela a 14°C para vinos que van a estar mucho tiempo.

En un sótano // ¿Será demasiada exigencia pedir una casa con sótano? Y… sí. El tema es que, más allá de la dificultad de encontrarlo, un espacio bajo tierra es el mejor lugar no-artificial para guardar vinos. Además, estos grandes espacios permiten conservar una enorme cantidad de etiquetas. Si sos de los afortunados en contar con un sótano, colgate una cintita roja y sabé que somos muchos los que, no sanamente, te envidiamos profundamente.

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