Entrevista exclusiva con Robert Parker Jr.

Es la figura máxima del vino mundial. Sus puntajes definen el éxito o la catástrofe comercial de un vino en cualquier lugar del planeta. Aquí, una entrevista llena de confesiones que darán de qué hablar.

Transita la mayor parte de sus días recluido en su casa al norte del estado de Maryland, en los Estados Unidos y, sin embargo, es la figura más importante del vino en el mundo entero. Se jacta de cultivar un perfil bajo, pero su nombre es sinónimo de credibilidad y sus puntuaciones tienen el infinito poder de catapultar las ventas o hundirlas en la oscuridad más profunda. Robert Parker es así: un personaje controvertido que concentra un poder magnífico; en sus palabras recaen las decisiones de millones de consumidores que leen sus reseñas en The Wine Advocate, la publicación que fundó y que aún hoy dirige. Esta vez, para nuestro deleite, compartimos una exclusiva charla con él.

¿Alguna vez se imaginó que las bodegas más famosas de Burdeos pudiesen estar a la espera de sus puntajes para fijar el precio de sus vinos? Soy plenamente consciente de la influencia que tengo respecto a las nuevas añadas de Burdeos. Si bien es una gratificación la credibilidad y el respeto que ellos obviamente le dan a mis opiniones, es un arma de doble filo, ya que mejores reseñas suelen dar lugar a los altos precios que tienen un impacto negativo en los verdaderos amantes del vino.

Y además de esto, ¿cree que hay algún otro aspecto “peligroso” en el hecho de que sus palabras tengan tanto poder en la industria del vino? Para alguien que nunca ha aceptado la publicidad y que ha tratado de ser un profesional consumado que mantiene el más bajo perfil posible, siempre me ha preocupado tener una influencia excesiva. Ciertamente he tratado de cambiar esta situación mediante la contratación de otras personas para cubrir muchas de las regiones vitivinícolas del mundo para The Wine Advocate. Sin embargo, como he estado haciendo esto durante mucho tiempo, la fiabilidad y la credibilidad de mis comentarios parece simplemente añadir más y más influencia. Estoy seguro de que no es peligroso, ya que soy un defensor de los consumidores y nunca he tomado ventaja de esta influencia. Aún después de mi retiro, dudo que alguna vez exista otro crítico de vinos con tanta influencia mundial como yo.

¿Qué vio en el Malbec que, en 2004, lo hizo predecir su furor internacional? Creo que la calidad del Malbec argentino en todos los rangos de precios sigue siendo una de las grandes historias de vinos en el mundo. Los ejemplares de alta calidad están disponibles a precios muy bajos y, por supuesto, también están los world class Malbec elaborados por los productores más importantes del país. Argentina ha demostrado que el Malbec es una uva de primera clase, algo que Francia nunca fue capaz de lograr.

Sin embargo en los últimos tiempos, en Argentina hemos estado hablando mucho acerca del “resurgimiento” del Malbec francés, puntualmente de Cahors. ¿Cree que puede ser una amenaza para nuestra industria? Por empezar no estoy de acuerdo con usted acerca de la reaparición de Malbec de Cahors. No creo que Argentina tenga una amenaza a su industria. Es importante tener algunos muy baratos para que la mayoría de los consumidores puedan tener una idea de lo que ofrece la uva y de lo bueno que un Malbec argentino puede ser. Obviamente, también es vital tener a los más longevos y caros, esos emblemáticos, que son de producciones mucho más limitadas. Yo nunca he probado un Malbec de Cahors tan bueno como muchos de los Malbec que existen en Argentina, y aunque decididamente se han hecho mejoras en Cahors, no creo que Argentina tenga de qué preocuparse.

Vino argentino, vino chileno. ¿Cuál es más competitivo? En términos de sus vinos tintos, la Argentina se ha colocado por delante de Chile en imagen, calidad y respuesta de los consumidores. Al mismo tiempo, Chile continúa produciendo blancos más bellos y de altísima calidad, y ha aumentado la calidad de sus vinos tintos, sobre todo de los Carménère y Cabernet Sauvignon. Por supuesto, ellos no hacen mucho con el Malbec, cuya alta calidad y precio razonable es una exclusiva de la Argentina. Espero ver blancos más suaves y ligeros emergiendo de la Argentina, pero Chile hoy en día domina ese terreno con la maravillosa selección de Sauvignon Blanc y Chardonnay que están disponibles en el mercado.

En 2004 también predijo que el mercado del vino nunca iba saturarse ya que siempre habría nuevos consumidores. Sin embargo, en estos últimos años, con una fuerte crisis internacional y varios países que sufren las consecuencias, ¿sigue pensando lo mismo? Bueno, ciertamente la peor recesión mundial desde la Gran Depresión de 1929 fue algo que nadie pudo predecir, y desde luego no lo vi venir para nada. He estado constantemente preocupado por los precios estratosféricos de los vinos top de Burdeos y Borgoña, así como de algunos de California y Australia. Creo que ahora estamos en medio de un cambio bastante fuerte y fundamental, donde los consumidores están exigiéndole mucho más a los vinos. Los caros, en particular los de Burdeos, todavía parecen estar aguantando, lo cual es difícil de entender debido a su tan alto precio. Pero yo sí creo que los vinos más caros están sufriendo mucho con la crisis financiera internacional. Pero esto no es algo malo; una corrección es a menudo esencial, y hace que los consumidores se den cuenta de cuántos vinos increíbles se pueden comprar por menos de 25 dólares. La realidad hoy en los Estados Unidos (que es, por supuesto, el país que conozco mejor) es que el consumo de vino sigue aumentando dramáticamente, pero el mercado se concentra en los vinos de alta calidad por menos de 25 dólares. Los vinos que exceden ese valor luchan y seguirán luchando.

Cambiando el tema. Usted siempre ha sido un gran admirador de España y sus vinos. ¿Qué cree que hay de especial en ellos? Efectivamente España siempre ha sido un lugar muy especial para mí. He sido testigo, en los 32 años que he estado escribiendo y degustando sus vinos, de una revolución en la calidad del vino español que también ha ido acompañada de su revolución culinaria. Allí hay terruños verdaderamente grandes, muchas vides, muchas de gran edad y, en los últimos 20 años, hemos visto un cambio dramático de una mentalidad casi cooperativa o industrial hasta una de mayor cuidado, con un énfasis en los vinos de terroir y denominaciones específicas. Con su extraordinario clima y su enorme superficie de cultivo, España ofrece una notable diversidad y amplitud de estilos de vinos como los de Francia.

¿Qué tendencias cree que están por llegar? La única predicción que quiero plantear es la que te comenté respecto de los precios. Creo que estamos viendo un cambio fundamental y profundo en las tendencias de consumo. El énfasis en los vinos de alta relación calidad-precio es lo que va a prevalecer, incluso sobre el prestigio, la rareza y el esnobismo. Esto es realmente muy bueno en mi opinión, porque yo soy un defensor, fundamentalmente, de beber vino y descubrir sus placeres en toda la diversidad a nivel mundial que el vino ofrece. Creo que de la misma forma en la que estamos viendo un cambio en la gastronomía donde los restaurantes de mucho prestigio y lujo dan lugar a bistrós más casuales, también estamos viendo un cambio hacia vinos más básicos, de alta calidad y de una relación calidad-precio excepcional. Yo aplaudo esto.

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