Entrevista con Miguel Brascó

En esta nota publicada en la Revista del Club del Vino, el reconocido periodista enogastronómico Miguel Brascó nos cuenta en detalle sobre el Corte 279, el vino más preciado que guarda en su cava personal en Recoleta.

Razonables y veteranas. No, no piense que vamos a criticar a mujeres de larga experiencia ni mucho menos, simplemente son las dos palabras que utiliza Miguel Brascó al momento de definir la relación que lo une, desde hace años, con el universo infinito del vino.

Escritor y periodista entendido, algo excéntrico y pionero como pocos, comenzó a hablar del vino en Argentina en tiempos en los que el tema estaba aún reservado a un selecto grupo de personas. Una personalidad divertida y desestructurada que entiende bastante de todo esto; y será precisamente por eso que resulta un placer escuchar sus comentarios por televisión o ver cuando entrevista a otros referentes del mercado; hoy la situación se revierte y es él quien será puesto en el banquillo.

Miguel Brascó es el primer personaje elegido para que nos cuente sobre su tesoro: sobre esa botella que guarda como una joya preciada hasta el glorioso día en el que termine la espera, lo descorche y viva ese sentimiento fenomenal que sólo los grandes vinos añejos saben dar.

¿Cuál es el vino que considera que es “tu tesoro”?  Es el Corte 279, un blend en base a Syrah proveniente de Agrelo Alto y Merlot de Cruz de Piedra que vinifiqué en Bodegas López. El vino fue madurado en un tonel de 10.000 litros de roble francés antiguo.

¿Por qué razón ha decidido guardarlo? Para que polimerice más aun sus taninos, ya de por sí amables.

¿Tiene algún lugar especial que dedica a la guarda de sus joyas? Si, en mi bodega de la ‘Recolet Tranquila’, un tercer subsuelo de temperatura bastante estable.

¿Cuándo piensa abrirlo y con quién le gustaría compartirlo? Cuando aparezca Barnie Duane, con quien deseo probarlo, y lo descorchemos.

¿Qué experiencias anteriores ha tenido en esta aventura que supone la guarda de un vino?  Mirá, un tinto que añeja de manera espléndida es el Cabernet Sauvignon Íntimo de la bodega Humberto Canale, de Río Negro. Tengo aún guardadas algunas botellas de la cosecha 1977. Tiene la seducción de un grand Cru del Medoc.

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