clos des papes

En busca de… La esencia del vino francés

Chateauneuf-du-Pape es una pequeña región en Francia. Gracias a sus poderosos tintos elaborados con más de 10 variedades distintas de uva, este lugar se convirtió en un ‘intocable’ de la escena mundial.

Châteauneuf-du-Pape no es solamente un lugar difícil de pronunciar. Es, hoy por hoy, una de las joyas del vino francés y, más allá de que nunca haya adquirido la popularidad internacional de otras regiones como Borgoña o Burdeos, es un sinónimo indiscutido de tradición y calidad en todo el mundo. Es que sus vinos son bien particulares: es el estilo del blend llevado a su máxima expresión.

Tanto los blancos como los tintos de esta pequeña ciudad de 2.100 habitantes se elaboran con 15 variedades distintas de uvas. Y, para ser coherentes, casi todas ellas con nombres tan difíciles de pronunciar como su AOC (Picpoul, Bourboulenc o Terret Noir son una muestra fiel de esto). Sin embargo, en Châteauneuf-du-Pape hay un par de cepas que muestran su esplendor y que, para nuestra felicidad, nos resultan más familiares: la Syrah y, fundamentalmente, la empalagosa Grenache que, de acuerdo a la Federación de Sindicatos de Productores de Châteauneuf-du-Pape, ocupa casi el 80% de la superficie total de viñedos.

El vino, la historia y la religión han ido siempre de la mano, y es en Châteauneuf-du-Pape donde este nexo tomó especial relevancia. En 1305 se dio un hecho histórico cuando la sede papal se trasladó desde Roma a la ciudad de Avignon, por conflictos previos con el entonces rey galo Felipe IV (más conocido como Felipe el Hermoso).

Una vez en Avignon, los papas eligieron a una diminuta localidad como sede de su residencia de verano, apenas unos kilómetros al norte: Châteauneuf. Así comenzaron a plantar viñas, primero en secreto, pero llegando finalmente a 1929, cuando se reconoció oficialmente la nueva denominación: Châteauneuf-du-Pape.

 

Si va de visita a Châteauneuf-du-Pape, no olvide visitar la antigua ciudad de Avignon, 18 kilómetros al sur de Châteauneuf-du-Pape. Allí podrán visitar el famoso puente sobre el Ródano y el Palais des papes, la residencia en donde se produjo la famosa cautividad del papado, entre 1309 y 1377.

Si va de visita a Châteauneuf-du-Pape debe almorzar en “La Mule du Pape” una pequeña brasserie en el centro de la ciudad. Acá podrán disfrutar de la excelente gastronomía del Sur del Ródano y acompañarla con una acotada pero interesantísima selección de los tintos robustos de Châteauneuf-du-Pape.

Si va de visita a Châteauneuf-du-Pape, por favor, dedíquele un día a visitar algunos de los principales puntos turísticos de la Costa Azul. Muy próximo a Châteauneuf-du-Pape, podrán visitar lugares increíbles como Marsella o St-Tropez, acompañado de algún blanco fresco francés y con la vista a las fascinantes playas del sur de Francia.

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