El Malbec World Day

Una celebración que todos los 17 de abril pone en alto a la gran cepa emblemática de los argentinos. Acá les cuento de qué se trata esta iniciativa, sus orígenes y varios otros detalles para brindar Malbec en mano.

New York, Toronto, Londres, México, Rio y Buenos Aires, unidas por el vino. No por cualquier vino, en realidad, sino por este tinto apasionado que irrumpió en la vida del gourmand hace no tantos años y que hoy embebe nuestra nota. El comodín del maridaje, la gloria roja del sur de las Américas, esa uva tinta que junto al tango y al asado se han transformado en embajadores de Argentina en cualquier esquina de la Tierra.

“A los consumidores les gustan los sabores dramáticamente audaces y sin una astringencia excesiva, cuestión que ofrece el Malbec y que acompaña con un gran cuerpo, un estilo muy perfumado y un paladar sedoso”. Así define a nuestra cepa emblema el mayor crítico de vinos del mundo, Robert Parker, cuando fuimos a consultarle. «La calidad del Malbec argentino, en todos los rangos de precios, supera cualquier cosa que alguna vez se haya logrado en Francia”, remata, y esto es algo que, decididamente, accionó para que una pequeña esfera violácea desde el sur del mundo pudiera entrometerse en los paladares internacionales, logrando hazañas impensadas que la han convertido, quién podría dudarlo, en la vedette vinícola de este siglo.

 

¿De qué se trata?

La iniciativa brotó en 2010, y se la decidió titular Malbec World Day. Puede sonar extraña la idea de elegir el idioma inglés para representar algo tan distintivo de la Argentina, pero el objetivo está de cara al mundo, y eso parece explicarlo. Ahora bien, ¿de qué se trata esto? El Día Mundial del Malbec planea cada año una suerte de maratón de festejos que la entidad Wines of Argentina, responsable de la difusión de los blancos y tintos argentinos en el mundo, realiza en más de 45 ciudades de 36 países del mundo. El objetivo es claro y único: rendirle culto a la cepa insignia de nuestra nación, y que el globo entero se entere.

El día es el 17 de abril y, para explicar el por qué de la fecha, hay que reparar en una partecita de la historia vitivinícola local. La uva Malbec llegó a la Argentina en 1853 de la mano del agrónomo francés Michel Aimé Pouget, contratado para llevar adelante la dirección de la Quinta Agronómica de Mendoza, la primera casa de altos estudios en viticultura en todo Latinoamérica. Siguiendo el modelo francés, la iniciativa proponía incorporar cepas europeas como medio para mejorar la industria nacional, en ese entonces dominada por variedades poco apreciadas en la elaboración de vinos finos. El 17 de abril de 1853, entonces, se presentó el proyecto para fundar una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura, dando el puntapié inicial a la reconversión de la industria en el país, cuestión que se fortalecería mucho más en nuestros días.

De esta manera, a lo largo del Día Mundial del Malbec se llevan a cabo eventos con periodistas, compradores e invitados especiales, incluyendo degustaciones, shows de tango (claro, no podrían faltar), y menús maridados para unificar al gran tinto local con las carnes que tanto identifican al país en el mundo entero.

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