El Juicio Final | Capítulo 4. Rico, rico

Nos gusta hablar, claro que sí, pero lo que sinceramente nos apasiona es beberlos. Dos vinos, dos cervezas y dos hermanos en una cata que nos aseguró un momento bien rico. Nada más, nada menos.

El Juicio Final planea investigación. Planea, por qué no, una búsqueda histórica a través de distintos indicios que nos dejen descifrar si fue el vino o la cerveza la bebida que resultó más importante para el hombre. Pero nunca vamos a perder de vista el objetivo: El Juicio Final se trata de disfrutar, de aprovechar la excusa que nos proponen ambas bebidas para compartir lindos momentos.

Éste fue un momento bien rico que compartimos los dos hermanos.

Mariano eligió los vinos: el Montesco Agua de Roca 2012, ese Sauvignon Blanc que el año pasado obtuvo el puesto número 1 en el TOP 5 final de El Desafío 2011; un blanco maleducado, salvaje y mineral que en esta nueva cosecha redobló la apuesta. Y también un tinto: el A Lisa 2010, un Malbec elaborado por el genio de Hans Vinding-Diers en su bodega Noemía de Patagonia… un tinto al que nos une un afecto especial, y que les contamos en el video.

Marcelo hizo lo suyo eligiendo las cervezas. Empezamos con una versión extrema del estilo India Pale Ale (IPA, para los amigos): la Gülmen Imperial IPA… piensen que siete grados y medio de alcohol es, como mínimo, una etiqueta para respetar. Y también una cerveza belga fantástica, de diez grados y medio de alcohol, la Gulden Draak Ale. Dos bombazos que disfrutamos hasta la última gota (esto es literal, verán en el video).

Un poco de cata, algún que otro consejo de degustación, tips para identificar calidades y más de quince minutos de gigantesco disfrute. Así marca su ritmo el capítulo 4 de El Juicio Final que, más que nunca, asegura momentos bien buenos.

Buenos y ricos. Nada más, nada menos.