Diario de viaje: Portugal, más allá del oporto

Hace apenas un par de días terminé mi recorrido por Portugal y acá les cuento algo de todo lo que he descubierto. Desde vinos blancos con burbujas hasta rosados y tintos, este lugar aún tiene mucho para descubrir.

Después de haber pasado 6 días en Portugal hay algo que me quedó clarísimo: acá hay mucho de qué hablar, mucho más, incluso, que de los tradicionales oporto. Mi recorrido empezó en Lisboa, una ciudad algo más pequeña de lo que pensaba, apenas 600.000 habitantes, y con una cultura por demás interesante. Igualmente, el foco lo haré en Porto, al norte del país y el lugar del que nacen algunos de los vinos más increíbles que he probado en mi vida.

Porto es una enorme ciudad situada sobre el río Duero y repleta de empinadas subidas y bajadas que la hacen algo difícil de caminar (mis piernas dan testimonio de eso). Sin embargo, la imagen es maravillosa: edificaciones antiguas con una vista increíble al río Duero; en frente, Vila Nova de Gaia, la ciudad en la cual están todas las bodegas de la Denominación de Origen (DO) Porto.

En mis cuatro días allí, visité algo así como 9 bodegas y degusté más de dos docenas de vinos encabezados de oporto y otros tantos vinos secos (es decir, los vinos que no son dulces a los que todos nosotros estamos más acostumbrados). Todos ellos resultaron espectaculares y por demás interesantes, pero uno de ellos fue especial: ¡un oporto Burmester de la cosecha 1963! Pero eso no es lo más llamativo: estos vinos, llamados ‘colheitas’ (‘cosecha’ en portugués) pueden permanecer 50 años en las barricas de roble francés. Éste fue cosechado en 1963 y embotellado recién en 2008… ¿Conclusión? 45 años de historia conservado en esa botella, casi el doble de mi edad. Claro, habrá que tener en cuenta que costaba 260 euros, pero como fue una “invitación de la casa”, haré caso omiso a ese numerito.

Y ejemplos como estos sobran; me atrevería a decir que las bodegas “se pelean” por cuál de todas ellas tiene el oporto más antiguo. Esa botella, la más antigua del mundo, es algo desconocida, pero yo tuve la suerte de encontrarla y precisamente de ella escribiré un artículo. Ténganme paciencia, en un tiempito sabrán mucho más de esto.

Ahora bien… también hay otro tipo de vino interesante en Portugal, el llamado Vinho Verde. Verde no por su color (hay tanto tintos, como rosados y blancos), sino porque sus uvas son recogidas antes de que maduren completamente para que el resultado final sea un líquido muy fresco, con altísima acidez e ideal para acompañar algún plato de mariscos de la zona. Les confieso que no me incomodaría una invitación a alguna típica taberna del lugar, mirando al revoltoso río Duero y disfrutando de un vino verde bien helado.

También sobre las laderas del Douro, como le llaman en Portugal, crecen variedades de uva regionales por demás interesantes: la Tinta Roriz (nosotros la conocemos como Tempranillo), Tinta Barroca, Touriga Nacional y algunas otras abren un portfolio de opciones especiadas, tánicas y de color muy intenso.

En conclusión, Portugal tiene tanto para hablar que podría quedarme horas contándoles. Lo cierto es que sólo conocemos sus oporto, pero también hay otras cositas interesantes que valen la pena descubrir. Ahora estoy en Toro, España, y acá el folclore es aún más increíble. Les prometo que en unos días escribiré sobre este lugar y las cosas maravillosas que están pasando. No se lo pierdan!!!

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