Diario de viaje: La meca del vino

Algunos de los mejores vinos del mundo provienen de Francia. Es más, muchas de esas grandes etiquetas tienen sus orígenes en la región de Burdeos. Después de pasear por ahí, les cuento mi opinión.

Claro, si pudiésemos preguntarle a un grupo de entendidos en la materia, quizás la mayoría coincidiría en asegurar que los mejores vinos del mundo son de Burdeos. Aquí, casi en el extremo suroeste de Francia se elaboran los blancos dulces más costosos del mundo y, además, algunos de los tintos más deliciosos que he tenido la suerte de probar. Estuve una semana entera en Burdeos, visitando viñedos y bodegas de muchas de las apelaciones próximas a la ciudad (Margaux, Pauillac y Pomerol, entre otras), catando vinos blancos, rosados, tintos y dulces y, la verdad, sintiéndome impresionado por muchas de las anécdotas que me han sucedido.

Posiblemente, la que más haya llamado mi atención fue la visita a Château Latour, uno de los 5 mejores vinos de Burdeos, de acuerdo a una vieja clasificación que jerarquiza cada finca y pone en su cúspide a un pequeño grupo de bodegas. Esta bodega no está abierta al público en general, solamente ofrecen visitas para clientes y periodistas. En la visita pude degustar la cosecha 2000 del Grand Vin, su etiqueta insignia, y una muestra de barricas de la cosecha 2007, un vino que probablemente salga a la venta en algún par de años. ¡Qué decirles de eso! Es beber parte de la historia del vino, algo inclasificable… un vino complejo y aromático que logra expresar perfectamente su terroir, rebosante de aromas a frutas cocidas y especias que se unen a la madera de una manera excepcional. Sin dudas, un gran vino.

Además de esta visita, otra cosa que me ha quedado grabada de este lugar es la gran variabilidad de formas con las que trabajan cada viñedo. O sea, la región de Burdeos podría ser “un mundo del vino” en sí mismo: aquí existe infinidad de distintas apelaciones (AOC, lo que es un equivalente a nuestras Denominaciones de Origen Controlada, o DOC) y en cada una de ellas leyes distintas, cepas que a lo largo de cientos y cientos de años se han adaptado específicamente bien aún cuando pueden distar apenas unos metros unas de otras.

En esta finca se planta Cabernet Sauvignon, pero allí, a 2 metros, la Merlot es mucho mejor. Usted podrá pensar que han exagerado un poco con esa idea de terroir, pero les puedo asegurar que las diferencias entre un lugar y otro son abismales.

Esta vez les escribo desde Beaune, la capital de la Borgoña. Después de mi paso por Burdeos, he caminado varias de las bodegas de Champagne por lo que muy pronto les contaré algunas cositas fabulosas que vi (y degusté) en la tierra de las burbujas.

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