Diario de viaje: El vino más famoso de España

Hay pocas bodegas en el mundo que hayan logrado un renombre tan grande que su marca sea sinónimo del vino de un lugar. En España hay sólo una: Vega Sicilia, una maravilla que tuve la suerte de poder visitar.

Vega Sicilia es un caso único: una de las pocas bodegas en el mundo que tienen una “lista de espera” para sus clientes alrededor del globo. Esta bodega hizo famosa a la Denominación de Origen Ribera del Duero, en donde se plantan algunas grandes cepas de Tinta del País (así se conoce aquí a la Tempranillo) y se la mezcla con pequeños toques de Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec. En sus instalaciones no suelen recibir invitados (de hecho, no tienen personal dedicado a tal fin), pero la Jefa de Exportaciones decidió hacerse un tiempo y recibirme para recorrer las bodegas y degustar sus vinos.

Primero me invitaron a la bodega Alión, una de sus marcas más prestigiosas y a escasos kilómetros de Vega Sicilia, también en Ribera del Duero. Independientemente de la calidad del vino, lo que más llamó mi atención fue el grado de tecnificación con el que cuentan: las prensas, los tanques de acero inoxidable, las barricas, todo, absolutamente todo, resplandecía por su cuidado y limpieza.

Luego fuimos a Vega Sicilia, donde recorrimos sus instalaciones y finalizamos en la sala de barricas, un lugar increíble conservado a 14 grados de temperatura constante todo el año y en donde guardan cientos y cientos de toneles de roble francés y americano durante únicamente un año. Exactamente, leyó perfectamente bien. Esos 650 euros que cuesta cada barrica, la utilizan un solo año y luego la descartan. Esta será, seguramente, una de las razones que hacen de estos vinos algunos de los más caros y prestigiosos del planeta.

Ahora bien, paso a contarles los vinos que degustamos. El primero fue un Tokaji húngaro seco, bajo el nombre de Mandolás. Luego degustamos un Pintia 2006 (esta bodega pertenece a la DO Toro, está próxima a Vega Sicilia y es también propiedad del grupo). En tercer lugar degustamos un Alión 2004, de la DO Ribera del Duero. Seguidamente vino el Valbuena 2004, una de las líneas “intermedias” de la casa. El último tinto fue el Vega Sicilia Único 1999 (si ustedes suelen leer algunas de mis notas, hace algunos meses entrevisté a Martín Caparrós y hablamos de este vino). Por último, un Tokaji Aszú 5 Puttonyos 2000 (“puttonyo” es el nombre que recibe el recipiente que contiene uvas dulces con Botrytis; cuantos más puttonyos tenga este tipo de vino, en una escala del 1 al 5, mayor dulzor y mayor precio y calidad tendrá). A excepción del Pintia 2006, ninguno de los otros vinos estaban al momento de la visita en el mercado; recién se tenía pensado lanzarlos a mediados de 2009 (pasó bastante tiempo, lo sé), por lo que tuvimos un adelanto exclusivo de lo que estaba por llegar.

La calidad de estos vinos es inobjetable, aunque su precio, claro, puede ser algo elevado. Son esas experiencias y esos vinos que sirven para recordar un momento especial. Y este, sin dudas, lo ha sido.