Desterrando mitos: un dolor de cabeza

Suele suceder: tras una copa aparece una orquesta repiqueteando en la cabeza. ¿Realmente el vino tinto tiene la maldita capacidad de convertirse en una indeseada migraña? Hoy, vamos a descubrir la verdad.

“No, gracias, si tomo una copa se me parte la cabeza”. No, no, no… no se imaginan la pena que me da esta situación!!! Tras una copa de tinto, blanco o espumoso, muchas personas suelen comenzar a sentir un ligero malestar que, finalmente, termina con un fuerte dolor de cabeza. ¿Pero de esto podemos culparlo directamente a nuestro fiel amigo, el vino? Lamento decirles que sí.

El RWH (por las siglas en inglés de Red Wine Headache) es un síndrome que sufren muchas personas a través del cual, luego de una ingesta moderada de vino, comienzan a sentir un leve malestar que puede derivar en una profunda migraña. Durante mucho tiempo, se dijo que los culpables del síndrome RWH eran los sulfitos (el azufre se utiliza mucho en la producción vitivinícola, tanto en el viñedo como en el proceso de fermentación, ya que protege de la oxidación, es fungicida y tiene propiedades antisépticas y desinfectantes), pero varios estudios demostraron que no es tan así, ya que los sulfitos en cantidades pequeñas, como existen en el vino, solamente pueden afectar a personas alérgicas al mismo. Una alergia de este estilo, sin embargo, no está directamente asociada a un dolor de cabeza.

Por eso, no es por el alcohol, tampoco por el azufre, sino por la histamina, un compuesto químico que actúa como vasodilatador, provocando cefaleas a causa del aumento de la presión en la cabeza. Esta histamina es liberada por las bacterias después de la fermentación, con lo cual todos los vinos la contienen.

¿Pero blancos, tintos, rosados, espumosos? ¿Todos por igual? No, está demostrado que los vinos rojos tienen entre 60 y 3.800 microgramos por litro, mientras que en los espumosos baja a entre 21 y 305 microgramos y en los blancos a entre 3 y 120. Es decir, hay entre un 20% y un 200% más de probabilidades de que las histaminas se encuentren en los vinos tintos que en los blancos.

Vamos a poner una cal y otra de arena. Resulta que la publicación norteamericana Journal of Allergy and Clinical Immunology determinó que no existe una reacción diferente entre los vinos con alta y baja concentración de histaminas. Uno de los doctores a cargo del estudio aseguró que él puede beber algunos vinos tintos y otros no; algunos los tolera y a otros no tanto. Por eso aseguró: “Si a uno le gusta mucho el tinto, debe probar diferentes marcas. Esa es la única manera de averiguarlo. Tome sólo media copa que, si le va a dar dolor de cabeza, lo va a percibir en 15 minutos. Si, en cambio, no nota ninguna reacción, siga tomando el mismo vino toda la noche, sin superar las dos copas. Tenga cuidado de no confundir el síndrome RWH con el típico dolor de cabeza que sucede a una larga velada de alcohol. Eso se llama resaca.”

MITO COMPLETAMENTE VERDADERO.

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