Corcho o nada

Seguro lo escuchaste por ahí: para vinos de calidad, solo pensemos en corcho… si hay rosca o tapón sintético, juegan por un segundo puesto. ¿Eso es tan así? Vengan que les cuento.

Desde que las alternativas al corcho natural empezaron a copar los picos de las botellas, muchos fomentaron ese mito: los tapones sintéticos o las tapas a rosca solo indican una menor calidad en el vino. Si esos vinos son buenos, entonces necesariamente deben sellarse con corcho. ¿Realmente es así?

Digamos que por estos días, el mundo de los tapones se divide más o menos así: un 70% de las botellas de vino están selladas con corcho natural, y el otro 30% le pertenece a las alternativas sintéticas (con las tapas a rosca en ascenso). Son datos indicativos porque, por ejemplo, en Nueva Zelanda más del 75% de las botellas lleva alguna alternativa al alcornoque.

El tema es que cada sistema de taponado se adapta mejor a un estilo de vino. Por ejemplo, los corchos de mala calidad suelen presentar problemas complicados como el TCA (típico olor a corcho). Para que este tema no exista, un tapón sintético o una tapa a rosca son buenas soluciones. ¿Entonces por qué algunas bodegas optan por esos corchos chiquitos de aglomerado, que se desarman y suelen llegar a la mesa ya manchados? Hay una única explicación, y esa está enroscada a este mito: el consumidor piensa que los corchos, aunque de mala calidad, son mejores que uno sintético. Y eso no es correcto.

 

¿Entonces?

La principal bondad del corcho de alcornoque es que, al ser un material poroso, permite un pequeñísimo intercambio de oxígeno entre el vino y el exterior. Esto hace que determinadas etiquetas mejoren con los años; ojo, son solo algunas que, de hecho, son justamente las excepciones. Por eso, en tintos longevos que durarán muchos años en botella, el corcho sigue siendo la mejor opción.

Pero en una porción mayoritaria de los vinos que nosotros solemos beber a diario, sería preferible una screw cap o un cierre plástico antes que un corcho malo.

 

6 puntos clave para resumir

– No le tengan miedo a los tapones alternativos. De verdad que no, sáquense esa idea de la cabeza.

– Mejor que un corcho malo es una alternativa sintética.

– Se sigue recomendando el corcho de alta calidad (carísimo, él), para vinos de alta gama.

– Tintos en tapa a rosca están muy bien. Sin miedo a comprarlos.

– Muchas de las ideas, mitos y preconceptos tienen que ver más con el consumidor y su tendencia al tradicionalismo que a una realidad.

– En blancos y rosados que el enólogo pensó para tomarse rápido, una screw cap es incluso mejor que un corcho.

 

¿Ustedes cómo se llevan con la idea del corcho y sus sustitutos? ¡Los leo en los comentarios!

6 opiniones en “Corcho o nada”

  1. Prefiero una y mil veces la tapa a rosca. Por comodidad. Cierre. Podes guardar la botella en heladera, acostada, parada. Me parece lo mejor. Inclusive para trasladar esa botella una vez abierta.

  2. Excelente aclaración Braga, ni que nombrar hay vinos caros de Australia por ej como cierre a rosca. Por más vinos con cierres alternativos que mejoran la experiencia!

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