Copas pendientes

El vino por copa es lo mejor de lo mejor. Beberlos así es un pro absoluto pero, quiero quejarme, es cada vez más difícil encontrar lugares que la rompan en este tema. Acá les cuento qué pedir… y en qué lugares de Buenos Aires.

La situación era ésta: año 2010 y un mediodía casi asfixiante entre los adoquines y callejuelas de Toro, un pueblito de viticultores perdido por el centro de España. El Museo del Vino de la ciudad era un pequeño bar-restaurante en donde absolutamente toda su carta de vinos, con casi cien referencias, se ofrecía también por copa. Blancos, tintos, burbujas, costosos, económicos. Todos. Todos por copa.

Sentado en aquella terraza intentaba responderme cómo, al día de hoy, en Argentina es tan difícil encontrar una oferta variada de vinos por copa que, aunque no necesariamente raye con la de aquella envidiable taberna en Toro, al menos nos asegure un momento especial.

La ecuación es fenomenal para todos: para el dueño del restaurante se traduce en mayores ganancias, para las bodegas es una forma diferente de impulsar sus etiquetas y, finalmente, el máximo beneficio lo recibimos los clientes. La variedad, amigos, siempre es un plus.

El asunto es que exceptuando una pizca de restaurantes con cartas bien barrigonas, difícilmente encontremos más que una opción de blanco y una o dos de tinto. Una dupla de espumosos o dulces en el mejor de los casos. ¿Precios? Suelen ser de las alternativas más económicas del menú principal, aunque felizmente algunos hoy se lanzan a la tarea de exponer grandísimos tintos a la odisea de la copa.

Hay otra cara de la moneda, debo decirlo. Esta modalidad tiene sus grandes inconvenientes al momento del servicio, y seguramente sea por éstos que no se ha difundido masivamente el concepto en Argentina. El punto crítico es lo difícil que resulta el manejo de los vinos; al tener que abrir varias botellas el restaurante necesita contar con algún sistema de mantenimiento como dispensers especiales de inyección de gas inerte o bombas de vacío. Todo para asegurarse que la vida útil de la botella en condiciones perfectas pueda dilatarse, incluso, hasta por veinte días.

 

¿Querés irte de copas por Baires?

Todavía tenemos muchísimo por recorrer, pero afortunadamente en la ciudad hay un puñadito de excepciones en donde los vinos por copa son la estrella. Si quieren zambullirse en una experiencia distinta y altamente gratificante, háganme caso y tomen nota de estos lugares.

Bar du Marché // Un verdadero lujo porteño, con cincuenta alternativas de vinos por copa en donde hay realmente de todo. Etiquetas de Nueva Zelanda, Francia, Italia, Sudáfrica, Chile, Estados Unidos y, obviamente, algunos de los mejores exponentes nacionales en precios que viajan desde los 20 hasta los 100 pesos. Bar du Marché está en Palermo Hollywood, en Nicaragua 5.946.

La Cava Jufré // Un estilo distinto, completamente personalizado, en esta esquina antigua en donde las alternativas por copa cambian todos los días y son elegidas a conciencia, lejos de cualquier acuerdo comercial. Vinos difíciles de conseguir, jazz rugiendo de fondo y sin rastros de wi-fi varias cuadras a la redonda. La Cava Jufré está en Villa Crespo, en Jufré 201.

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