Cada bodega con su estilo

Desde las pequeñitas hasta esas que producen millones de litros, la arquitectura de bodegas es de lo más versátil. Una nota con comentarios de Clorindo Testa, el estudio Bórmida & Yanzón y destacados arquitectos.

¿Existe alguna receta preestablecida que dice que una bodega boutique deba tener un diseño distinto (incluso diametralmente opuesto) a aquellas de enormes volúmenes? El arquitecto Gabriel Japaz es determinante: ‘no hay fórmulas que funcionen para todas las escalas; incluso bodegas del mismo tamaño y filosofía pueden trabajarse con imágenes totalmente diferentes. En Argentina tenemos tal vez el concepto muy arraigado de que los buenos vinos derivan de bodegas con una imagen arquitectónica de grandes masas, pero otros países como Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos tienen muy buenos ejemplos de arquitectura bodeguera más emparentada con lo etéreo; incluso sus vinos son comercializados con una imagen joven y divertida.’

Sin embargo, podríamos declarar algunos tips que diferencian tres estilos básicos y que, desde el reconocido estudio Bórmida & Yanzón, nos detallan:

– Las bodegas boutique son pequeñas y elaboran vinos de calidades premium, con varietales finos y cuidados procesos. La mayoría de estas bodegas se interesa mucho por su imagen y su arquitectura, y abundan las que utilizan edificios nobles, reciclados. Se suelen acompañar con restaurantes y posadas.

– Las bodegas que apuntan a una calidad óptima, tienen, necesariamente, los procesos de elaboración más rigurosos y están atentas a integrar los conocimientos enológicos de la tradición con las mejores propuestas innovadoras. Algunos de los más característicos son las cámaras de frío, las dobles mesas de selección de frutos, naves con tanques de menor tamaño, cavas de guarda en barricas y botellas con riguroso control higrotérmico. También estas bodegas utilizan cada vez más sistemas por gravedad, para evitar el uso de bombas.

– Las plantas de elaboración de grandes volúmenes son más industriales, tienen grandes naves de fermentación y conservación con tanques de mayor capacidad. Si elaboran solo vinos jóvenes no tienen cavas, requieren vastos depósitos de insumos y de productos terminados y amplias playas para movimiento de camiones.

La clave en la arquitectura de cualquier bodega es la de poder amalgamar un gran diseño con su aptitud para elaborar vinos, en definitiva, el fin primero, el último y el fundamental. ‘En bodegas con volcado carácter arquitectónico, algunas veces se olvida que deben ser diseñadas para elaborar vino en las mejores condiciones técnicas posibles’, asegura el bodeguero José Manuel Ortega. Para apoyar esta visión, Clorindo Testa sugiere una visión interesante: ‘A veces veo a las bodegas como un despropósito, casi como si fuesen un templo. En realidad, una bodega existe para hacer vinos… tener una especie de santuario para las barricas me parece un poco exagerado’.

Y es que, de acuerdo al arquitecto Edgardo Gottfried, son tres las características que no deberían faltar en el diseño de ninguna bodega: ‘primero la funcionalidad, ya que, al ser edificios de carácter industrial, es muy importante que todo funcione como debe; en segundo término, un buen diseño de bodega debe respetar al entorno y, finalmente, la creatividad en la arquitectura. Es muy importante que los edificios que se diseñen correspondan a la época en que vivimos, el Siglo XXI debe reflejar el espíritu de nuestros tiempos, que no es el de nuestros abuelos.’

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