Blends de terruños vs. single vineyard

Dos conceptos que hoy están en auge en el mundo, aunque (alerta spoiler), vienen a nombrar algo que ya todos conocíamos. De qué se tratan, cuáles son sus puntos en común y qué los hace tan distintos.

Es que se presta a confusión: lees una etiqueta y ves un blend de la misma variedad. ¿Malbec-Malbec? ¿Qué es eso?

Bueno. La verdad es que ya nadie puede dudar de la influencia del terruño. De que no es lo mismo un Merlot proveniente de viñas en esta esquina del mundo que otro elaborado mucho más allá. Pero tampoco es lo mismo un Merlot de una finca que otro Merlot de otra finca, a unos pocos metros de distancia. Esas uvas son distintas, incluso diametralmente distintas.

 

Un alambrado, miles de Euros de diferencia

Hay una anécdota que siempre suelo contar y que pinta de cuerpo entero esta situación. Hace muchos años, de paseo por la región francesa de Borgoña, tuve mi primer acercamiento a Domaine de la Romanée-Conti, bodega que produce uno de los vinos más costosos del mundo y, seguramente, el Pinot Noir más destacado internacionalmente. La composición del suelo de esas viñas era asombrosa: grandes rocas que, a solo unos pasos, desaparecían. Y desaparecían también las viñas de esa bodega, porque justo en ese límite finalizaban los bordes dentro de los que se elabora el Romanée-Conti. No es casual: la tierra lo dice todo. El Pinot Noir que brotaba de los viñedos de al lado costaba (y cuesta, al día de hoy), una ínfima parte de lo que cuesta el Romanée-Conti. La tierra habla, indudablemente.

 

Por eso es que surge la idea de mezclar terruños. De entender que el terroir es todavía más grande que el cepaje, y que efectivamente se pueden combinar los aromas de un Syrah de determinada zona con la potencia que obtiene el Syrah en otra región. Sí, aunque los separen unos metros.

Este concepto de los blends de terruños es exactamente lo opuesto a los single vineyard: un nombre en boga que propone elaborar el vino únicamente a partir de una viña. ¿Este concepto es mejor que el anterior? No necesariamente. Es, más bien, una cuestión de estilos que en definitiva vienen a ponerle título a un concepto que desde siempre se utilizó… aunque el marketing por aquellos días fuese bastante más rústico.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *