photo photo

Bendito Brunello di Montalcino

Mítico y adorado, el Brunello di Montalcino posicionó a la Sangiovese como una de las cepas más veneradas del mundo. Acá les cuento un poquito sobre su pasado, su presente y su prometedor futuro.

La Sangiovese es la reina indiscutida y, aquí, se la logró llevar a la cima del mundo. Sucede que, en esta región italiana, a la Sangiovese se la llama “Brunello” (de aquí el nombre del vino), ya que “bruno” significa “marrón” en italiano que es, precisamente, el color típico de estas deliciosas etiquetas. El ‘marroncito’ de Montalcino, entonces, se convirtió en una de las Denominazione di Origine Controllata e Garantita (DOCG) más famosas de Italia, mostrando la capacidad de uno de los países productores más importantes del globo por elaborar vinos que superen toda expectativa imaginable.

El Consorzio del Vino Brunello di Montalcino es el ente encargado de regular la producción de éstos, habiendo en la actualidad unos 208 miembros. De las 24.000 hectáreas que tiene la región, solamente 3.500 están cubiertas por viñedos, de las cuales 2.100 corresponden a viñas concebidas para el Brunello. El resto se distribuye de la siguiente manera: 510 para el Rosso di Montalcino DOC, 50 para el Moscadello di Montalcino DOC, 480 para el Sant’Antimo DOC y las 360 hectáreas restantes para otros vinos.

Pero volviendo al Brunello, quizás lo que más me ha llamado la atención es la capacidad de estos vinos por entregar complejidad y profundidad sin llegar a una concentración excesiva. En muchos de los países del Nuevo Mundo, como el nuestro, muchas técnicas buscan “armar” al vino con potencia, taninos, color. Los Brunello, en cambio, tienen complejidad desde la fruta, desde el terruño, desde la tierra misma. Y eso no tiene precio. O sí y, en ocasiones, es bien abultado.

Hoy es una de las regiones más representativas de Italia, pero su historia no es para nada reciente. Los primeros registros datan del siglo XIV, aunque a lo largo de los años los tintos de Montalcino ganaron una fama excepcional. Primero adentro y, después, fronteras afuera.

El lanzamiento “oficial” de estos vinos llegó a mediados del siglo XIX, cuando un granjero local llamado Clemente Santi agrupó los frutos de unos viñedos de Sangiovese para crear un varietal 100% con gran capacidad de añejamiento. Años más tarde, su nieto Ferruccio Biondi-Santi, redobló la apuesta lanzando una versión más aggiornada del Brunello, añejado por más de una década en grandes toneles de madera.

Así fue como para fines de la Segunda Guerra Mundial, “Brunello di Montalcino” se había transformado en una marca registrada. El único productor que figura en los documentos del gobierno de aquella época fue la firma Biondi-Santi, que había declarado solamente cuatro añadas: 1888, 1891, 1925 y 1945. El alto precio y el prestigio de estos vinos rápidamente animaron a otros productores a seguirlo y, ya en la década de 1960, había 11 productores que Brunello.

En 1968 la región fue nombrada Denominazione di Origine Controllata (DOC) y, apenas dos años más tarde, el número de productores había trepado a los 25. Diez años más y la región de Montalcino se convertiría en la primera región del vino italiano en recibir la clasificación de Denominazione di Origine Controllata e Garantita (DOCG), la que todavía al día de hoy se mantiene como el escalón más alto de calidad en el país.

¡Comparte!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Lo último en Instagram
|

¿Te gustaría recibir todas nuestras novedades?

¿El culo habla?

Culo o picada, es esa curvatura cóncava que tienen las botellas en su base. Algunas incipientes, apenas perceptibles, pero otras

Ver más »