Las 3 novedades de la nueva alta gama argentina

Jugadores inesperados y un cambio radical dentro de una industria que resulta naturalmente inquieta. Acá te cuento la trilogía de tendencias que marcan el futuro de nuestros nuevos grandes vinos.

Es parte de un descubrimiento constante, porque la historia vitivinícola argentina continúa en completa exploración. Las caras jóvenes detrás de bodegas tradicionales e, incluso, los pequeños proyectos comandados por enólogos curiosos fueron una inyección de vida a los vinos locales de los que hoy habla el mundo. Si bien los tintos (y el Malbec encabezándolo todo) marcan el ritmo de las exportaciones y el consumo fronteras adentro, han ido in crescendo los negocios en torno a nichos extremadamente específicos, abriendo el abanico de oportunidades y haciendo bandera de la diversidad, en un territorio que por su geografía entiende mucho de esto.

La primera quizás no sea la gran novedad, pero sí es una corriente que se consolidó de manera tan escandalosa en el último año que pareciera mentira imaginar el hecho de que apenas algunas cosechas atrás, un blanco de alta gama era solo una fantasía para nuestro país. Las mayores hazañas llegaron de la mano de la trascendencia mundial de algunos Chardonnay y blends de uvas blancas, logrando puntajes históricos en la prensa especializada, muchas veces por encima de tintos consagrados. Todavía más, 2019 fue una añada bisagra para los rosados de alcurnia, inaugurando una categoría usualmente vista de reojo por enólogos y consumidores, y que en este 2020 promete apuntalarse aún más, con nuevas etiquetas de colores livianos y maceraciones cortas, fiel al estilo de los rosé de Provence.

La súper especialización es el segundo de los grandes cambios en materia de iconos: bodegas concentradas en una y solo una cara de la vitivinicultura, enfocadas al máximo en lograr precisión extrema. Blanchard & Lurton elige enfocarse en blancos únicamente, y el reciente proyecto de Laura Catena y Roy Urvieta, Domaine Nico, presenta un quinteto de Pinot Noir de distintas fincas mendocinas.

La última de las claves para entender a la nueva alta gama nacional es de verdad una novedad. Hasta el año pasado, el concepto de single vineyard regía a las claras a los tintos emblemáticos de Argentina, mientras que hoy este concepto del vino elaborado con uvas procedentes de un único y (en general) muy pequeño viñedo ya es insuficiente. En su lugar, ha ganado popularidad la selección de suelos, con referentes como Zuccardi Valle de Uco, SuperUco o Trapiche lanzando líneas íntegramente basadas en la idea de que las arcillas, limos o calcáreos son los factores determinantes. Incluso dentro de una misma finca, estas etiquetas buscan mostrar partes bien específicas del viñedo en donde la conformación de la tierra imprime características tan particulares en el vino resultante que, si se vinifican esas uvas separadamente, el resultado está fuera de la media.

Claro que estos movimientos no son aislados, y se enmarcan dentro de un contexto internacional en el que la Argentina se posiciona como un jugador fuerte. La competencia en la góndola es tal que no existen espacios de confort entre vendimia y vendimia. Y, con este ciclo 2020 madurando ahora mismo en los viñedos, el desafío competitivo se renueva con más potencia que nunca.

3 opiniones en “Las 3 novedades de la nueva alta gama argentina”

  1. Blancos de alta gama chardonnay torrentes semillon chardonnay Animal l Orange de Ernesto Catena supremos y acompañados de un buen maridaje son una gran opción. Probar algo distinto experimentar con vinos de otros terruño y blend s es bienvenido y muy interesante
    También los Rose son otra opción que se están incorporando. Muy interesante la nota para entender que hay muchas opciones y que hay que probar sin olvidar el Malbec .

  2. Blancos de alta gama me han resultado como delicioso néctar (no necesariamente por lo dulce) que siempre me han sorprendido por ese bouquet destacable que logran con el tiempo; y que jueguen con terruños y varietales probando a ver qué sale (siempre con especialización) también me da buena curiosidad de probar algo distinto dentro de lo mismo, vino por supuesto, y por lo general nos encontramos con rarezas deliciosas que solo la mezcla de los distintos terruños logran. Conozco los vinos de Foster que se especializan en Malbec, y juegan muchísimo con sus disntintos terruños.
    Muy buena nota, para entender que los clásicos siempre se conservarán pero hay que estar dispuestos a lo versátil que los vinos pueden llegar a ser, sin perder su costumbre, arte y su encanto..

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *