5 preguntas (y 5 respuestas) para sacarle la ficha al vino antes del descorche

¿Me dejo llevar por la etiqueta? ¿A “picada” más profunda, un vino mejor? ¿Está bien la tapa a rosca? En medio de tanta botella dando vueltas por la góndola, acá les cuento un quinteto de claves para adelantarnos a la compra.

“La segunda botella la vende el enólogo; la primera, el diseñador”. La frase se replica en casi cualquier mercado, pero en el universo de los vinos cobra un sentido fundamental que, seguro, se hace piel cuando nos paramos frente a la góndola. ¿Qué elegir? ¿Me dejo llevar por los dibujos de la etiqueta, lo llamativo de la cápsula, el sistema de cierre o el formato de la botella?

Hay pocos negocios más arriesgados en materia de diseño que el vitivinícola. Cuando en 2009 se presentó el vino en polvo como un desarrollo futurista, muchos creyeron estar frente a un cambio de era; la reciente habilitación en Argentina para la comercialización en latas y kegs e, incluso, la tapa a rosca, hoy moneda corriente pero inesperada una década atrás. En aquellos tiempos, siquiera pensar en una alternativa al alcornoque era un tabú: en una industria desbordante de tradición, la sola idea de acabar con la ceremonia del descorche sonaba aterradora. Las etiquetas seguían patrones estilísticos puros, dominadas por los blancos, y un tinto de alta gama dentro de una caja de cartón (llamémosle bag-in-box) pintaba irreal. Pero hoy se dibuja un escenario completamente diferente en el que la innovación en materia de packaging y diseño es clave de diferenciación. Entonces…

¿Me dejo llevar por la etiqueta? Sí, hay que animarse. Es un buen puntapié para conocer un nuevo vino, y ésa es la única manera de abrir el juego, aprender y disfrutar más.

¿A “picada” más profunda, un vino mejor? No. Esa hendidura cóncava en la base de la botella cumple hoy un rol puramente comercial. Originalmente servía para que los sedimentos de un vino sin filtrar quedasen allí atrapados, pero, en la práctica, actualmente no hay vínculo directo entre ella y la aptitud del vino en cuestión.

¿Está bien la tapa a rosca? ¡Absolutamente sí! Técnicamente es el sistema de cierre más efectivo, en especial para blancos y tintos pensados para consumirse jóvenes, no bien los compramos. Además de la practicidad, claro.

¿El vino en lata será el nuevo furor? Difícil anticiparse al mercado y ver cómo una bebida de mediana graduación alcohólica se adapta a un formato de consumo tan casual. Será cuestión de esperar.

¿Qué relación existe entre la calidad de un vino y la botella? En verdad, ninguna necesariamente. Hay una tendencia internacional a ponderar vidrios finos y livianos, así que no hay que apadrinar la idea de que un gran vino deba estar en botella oscura y súper pesada.

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