Así es el Vinho Verde

Verde. Súper verde. Verde por donde se lo mire: este refrescante vino portugués hace honor a la tonalidad de las esmeraldas en cada una de sus gotas. Porque, aunque también los hay tintos, los blancos producidos en el extremo noroeste de la península ibérica tienen una juventud particular.

Como en cualquier Denominación de Origen, solo podrán llamarse “Vinho Verde” aquellos producidos en esa región (Região dos Vinhos Verdes, en este caso) y elaborados bajo una metodología que está cumpliendo sus 8 décadas de actividad. Es por eso que deben tenerse en cuenta varios factores: por empezar, las cepas que darán origen al vino.

Diría que es casi conocida por todos la riqueza que, siempre se dijo, tiene Portugal. Sus variedades nativas se suman a una lista inmensa, en donde los nombres son tan curiosos como autóctonos. Para producir un Vinho Verde blanco las uvas recomendadas son la Alvarinho, Arinto, Avesso, Azal, Batoca, Loureiro y Trajadura, aunque es la archiconocida Alvarinho la que suele encabezar el listado. Después hay otras 18 alternativas que, aunque no sean las recomendadas por la Commisão de Viticultura da Região dos Vinhos Verdes (CVRVV), también se aceptan.

Una vez en el viñedo, se debe definir el momento de cosecha que es, quizás, el elemento diferenciador de estos vinos. ¿Por qué? Bueno, resulta que, a medida que la uva madura en el viñedo, los niveles de acidez van bajando y los de azúcar suben (y acá el por qué de que una fruta sin madurar sea tan ácida, y una fruta pasa tan dulce). Cuanto más maduro esté el grano, entonces, el potencial de alcohol también será mayor. Tomar un Vinho Verde es tomar una bebida refrescante, en donde la acidez es su atributo más valorado y, por ende, la cosecha se realiza un poquito más temprano de lo normal. Esto trae aparejado, entonces, niveles de alcohol entre bajos y moderados que fluctúan entre el 8,5% y el 14%.

Fermentación alcohólica y maloláctica mediante, el resultado del Vinho Verde blanco (recordemos que también en la región se elaboran rosados, tintos, espumosos con segunda fermentación en botella e incluso brandies y aguardientes) es un producto de color amarillo pajizo, con aromas salvajes a flores y frutas cítricas y una boca refrescante y de gran acidez que, en ocasiones, puede presentar pequeñas burbujas producto de su juventud. Por todo esto, se recomienda beberlo frío, entre 8°C y 12°C.

 

Cien palabras sobre el Vinho Verde

Los hay tintos y rosados, pero el Vinho Verde más conocido es un blanco refrescante proveniente del noroeste de Portugal. Puede estar elaborado en base a una única variedad o como resultado de un blend, pero las cepas autóctonas del lugar le dan un toque cítrico característico que, a su vez, es apoyado por su cosecha temprana. Así, en el vino prevalecerá la acidez por sobre todas las cosas, y el contenido alcohólico será sensiblemente más moderado. En ocasiones, además, es probable encontrar en el Vinho Verde pequeñas burbujas que, apenas perceptibles por el paladar, regalan una frescura sin igual.

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