Querido Cabernet,

Fuiste ídolo, mi adorado, pero el maldito Malbec después te destronó. Te fui infiel, y lo admito, pero en esta misiva quiero pedirte perdón y declararte de una vez y para siempre mi más profundo amor.

Querido Cabernet,

Estoy maravillado con vos. Te huelo, te agito, te vuelvo a meter nariz con ganas y no parás de seducirme. Tan sensual por donde se te mire, sin esas ropas vegetales que alguna vez supiste vestir.

¿Pero qué te pasó, mi querido? La gente se alejó de vos, se ató a las violetas del Malbec y te fue dejando a un lado, relegado, tildándote de fuerte, rugoso, secante hasta la médula. Y así te abandonamos, pidiéndote cada vez menos en el restaurante, achicándote tu espacio en la góndola de la vinoteca.

Y ahora yo te vuelvo a encontrar, y ahora encuentro que nuestro amor estaba intacto.

Es que tengo que confesártelo: soy descaradamente infiel en los menesteres vínicos. Me gusta vagar de copa en copa, encamarme con algún Pinot de vez en cuando, dejarme ir en un ménage à trois de Chardonnay, Viognier y Semillon. No sos mi único amor, y te lo digo de frente sin una gota de pudor.

Ahora resulta que en mis últimas noches de desenfreno te descubrí encapuchado, y te descorché de regiones distintas, de esta bodega y la otra, y en todas me maravillaste. A veces sin saber que se trataba de vos, pero entre tinto y tinto había uno que se destacaba. Y ahí estabas.

En cada sorbo me mostrabas que podías, que los primeros amores siempre dejan un sabor especial en los labios.

Querido Cabernet, quiero volver con vos. Sé que me porté mal, y podés no perdonarme por eso. Si no es conmigo, entonces dejá al menos que el mundo se una a vos. Invitalos a tu banquete perverso, a que descubran esas piernas torneadas que tus papás, esos que dicen llamarse enólogos, están moldeando tan a la perfección.

Yo voy a estar esperándote siempre. Acá, al lado del Malbec, mordiéndome los dientes por haberte abandonado y recordándome cada noche que nunca debería haberme alejado de vos, mi primer y más recordado amor.

Eternamente tuyo,

Mariano

10 comentarios en “Querido Cabernet,

  1. El Cabernet Sauvignon es un glorioso tinto. Tuve el mismo devenir abandónico con la cepa y lo atribuí al desarrollo de un aroma a pasto que no lo favorecía en algunas botellas mendocinas cosa que nunca noté en vinos chilenos y californianos que fueron mis comparadores en ese entonces.
    Si bien lo tomo, prefiero hoy el Malbec, Cabernet Franc o mismo el Bonarda para vinos de Mendoza y el Tannat o Pinot Noir para otras regiones. Seguiré tu el consejo de tu nota y le daré otra oportunidad.

  2. Wowww! esas palabras … la expresión latente de un amante que recuerda aquello que alguna vez amó; que se confiesa infiel, y a la vez se arrepiente…declarando emotivo, tierno y descarado, libremente sus amores. Un encanto tu misiva! Inexorable prosa. Gracias Mariano, por destacar nuestros “Cabernet Sauvignon gloriosos”.

  3. Confieso mi pecado de infidelidad, pero como carnívora empedernida el Cabernet siempre será mi primer amor. El maridaje perfecto. En la búsqueda de un ejemplar recio como los de antes, me quedo con los salteños. Tipicidad marcada, taninos como los de antes pero mas trabajados. Madera o no, los amo a todos !

  4. Muy buena… creo que el querido cabernet, tampoco es el de antes, algunos dicen que es el terroir, por ejemplo el de salta conserva 100% su tipicidad, algunos de mendoza estan demasiado malbecs. No sé si serán modas, pero creo que los comunicadores del vino tienen que aportar lo suyo para que sea la reina de las cepas forever… Saludossssssssssss.

    1. Gracias Selva!
      Totalmente de acuerdo… de hecho, esto de los “Cabernet” muy “Malbec” pasa bastante… hay mucho Malbec, así que es cierto que muchos Cabernet, muchos Tempranillo, muchos Pinot Noir y compañía tienen cuotas (que no suelen decir) de Malbec y Bonarda.
      Pero lo cierto es que en los últimos tiempos, cuando una bodega presenta sus etiquetas, comparando sus Malbec frente a sus Cabernet no es la primera vez que me sucede que me quedo con el segundo. Cuestión de apreciaciones, desde ya, pero lo cierto es que en Argentina estamos haciendo unos Cabernet Sauvignon gloriosos… y por eso esta nota!

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