¿Por qué ‘Nature’ no es mejor que ‘Extra brut’?

Hay una leyenda fuerte en el mundo del vino. No es nueva, claro. Esta vez, la fábula baila alrededor de Alfredo, un amante del vino que está convencido de que los espumosos Nature son mejores, mucho mejores, que los Extra Brut.

Nada me gusta más que hablar sobre los vinos. Investigarlos, discutirlos. Y tengo que admitirles que uno de mis grandes pasatiempos es conversar con esas personas, con las que me topo bastante seguido, que conocen (o… bueno… digamos que creen conocer) de cabo a rabo desde el costo exacto de una botella de vino puesta en una vinoteca de Botswana hasta el potencial de hidrógeno del rosado que baña su copa. Les juro que de esos sobran.

Y me encanta escucharlos. Aprendo de ellos y de las barbaridades que se animan a decir, como si una luz divina revelase sobre sus mentes una verdad imposible de contrariar. Una verdad exacta, auténtica e indudable.

Alfredo está ahora en su mesa siendo, obviamente, el centro de atención de los restantes asistentes que conoció hace apenas una hora y media en esta misma cata. “No caben dudas, este Champagne es otra cosa… es un Nature”. “Ahhh, ¿de verdad?”, averigua su compañera. “Claro, nada que ver con un Extra Brut, esos son todos una porquería”.

Ay, ay, ay. ¿Río, lloro, interrumpo? Sí, interrumpo y chau. “Disculpe Alfredo, pero que sea ‘Nature’ o ‘Extra Brut’ no tiene relación directa con la calidad. De hecho, eso no define que sea bueno o no, solamente habla del azúcar residual que tiene”, le digo. Él me mira, baja sus ojos, vuelve a mirarme. “No, no es así. Tomo Champagne desde hace años y nunca me gustó un Extra Brut”. Yo sonrío y, con cara de resignación, me voy abatido (pensando, además, que no sirvió de mucho que le explique que “Champagne” se le decía únicamente al francés, y no al vino local que borboteaba ahora frente a él).

Les cuento. Cuando un vino con burbujas sale al mercado, se le suele incorporar un “licor de expedición”. Ese “licor” es una mezcla de ese mismo vino, alguno de una cosecha más vieja y/o un toquecito de aguardiente. Es la fórmula personal del enólogo, y varía de bodega en bodega. A veces, ese licor tiene también azúcar y, de acuerdo a la cantidad que se le agregue, se da su clasificación.

En Argentina la ley impone las siguientes categorías: Dulce (más de 40 gramos de azúcar residual por litro), Demi Sec (entre 15 y 40), Brut (entre 11 y 15), Extra Brut (entre 7 y 11) y Brut Nature (entre 3 y 7). Si no tiene agregado extra de azúcar (y por lo tanto su contenido es menor a los 3 gramos), entonces es simplemente Nature.

Si un espumoso no sale del todo bien, es probable que agregándole una cantidad interesante de azúcar en ese licor lo hagamos más “tomable”, enmascarando posibles defectos. Ahí está la base de este mito: si es Nature, el vino está en su estado más “natural” posible porque no hubo dulzor extra que pueda ocultar una nota amarga o vegetal. Pero es solo eso, sin que una cosa defina a la otra.

Existen espumosos Nature poco interesantes, y algunos Extra Brut que pueden volarnos los sesos. Y también están los otros, pero por razones alejadas años luz de esta verdad revelada de Alfredo.

9 comentarios en “¿Por qué ‘Nature’ no es mejor que ‘Extra brut’?

  1. Me Encanto el articulo hace tiempo que les digo esto a mis clientes, y no esta arraigada la idea que “siempre” el Nature es mejor y en la realidad no es así, hay marcas que ganan puntos internacionales con los Extra Brut.

  2. Creo (tengo más de 70 años) que hay un enorme “guitarreo” en las clasificaciones y cateos de los vinos. Saber “catar” un vino, en la Argentina da status y esa es la causa por la cual hay tantos “Alfredos” que se mandan la parte. Gracias por su explicación Mariano Braga.-

  3. Perdon por la ignorancia, puede algun nature “sentirse” mas dulce que un extra brut? Vale decir siendo natural y sin agregado de azucares puede por el metodo de elaboración o bien por el tipo de uva llegar a tener esta cualidad? o es imposible y siempre sera mas “dulce” un extrabrut que un nature.

    1. Gabriel, perfectamente podría pasarte.
      Muchas veces el alcohol es el culpable, porque genera esa sensación dulzona. Incluso las uvas tintas pueden darte esa percepción ‘cálida’, y un Malbec (elaborado como blanco) espumoso puede sentirse más dulzón que, por ejemplo, un Semillon burbujeante.

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