Los vinos resinosos

Un estilo griego clasiquísimo que he bebido alguna que otra vez. Un perfil raro, porque se le agrega resina de pino en medio de la vinificación. El resultado, que podría parecer catastrófico a priori, es un hermoso hallazgo.

Algo así como sucedió alguna vez con los Oporto o los Champagne, el Retsina surgió por casualidad. Es que había una necesidad fuerte de preservar y aromatizar los vinos que, según dicen, en aquellos tiempos (estamos hablando de más de 2000 atrás) eran… bueno… cómo decirlo… malos. Así, entre hierbas, agua de mar y especias, llegó la resina del Pino de Alepo para cambiar de pe a pa la realidad de aquellas bebidas.

Este árbol enorme y macizo es el rey de los bosques secos del Mediterráneo y, además, es una de las materias primas principales para la producción de resina natural. Por eso, cuando los vinos en las regiones griegas de Attica, Boeotia y Euboea estaban en plena fermentación, se les agregaba una partecita de esta resina. Los años pasaron, claro, pero la técnica fue heredándose generación tras generación, y perfeccionándose un poquito.

Hoy la uva más tradicional en la producción del Retsina es la Savatiano, aunque a veces se la complementa con otras como la Rhoditis, la Athiri (sobre todo en Rodas) o la Assyrtiko. Luego, la elaboración es básicamente tradicional, siguiendo los mismos pasos que cualquier vino blanco; siempre teniendo en cuenta esta incorporación de resina de pino en pleno proceso de fermentación.

La resina entremezclada con el mosto crea una estética no del todo bonita, pero luego el vino es clarificado como cualquier otro y, el resultado, es un blanco (aunque también hay algunos Retsina rosados, en menor proporción) de un tono amarrillo intenso y completamente limpio. Sus aromas herbáceos y su carácter vegetal la vuelven una alternativa muy peculiar, que no es rara de encontrar en las góndolas del mundo.

En Grecia mismo es la bebida por excelencia de los bares típicos y las tabernas más autóctonas, funcionando de maravillas como compañero de aceitunas, queso feta o pescados y mariscos locales, maridajes regionales que son imposibles de no de probar.

 

¿Quieren que les cuente un poco más? Cuando estaba a pleno con #ElDesafio2011, en mi luna de miel por Grecia retraté la cata de un Retsina. Acá está el video:

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