Los vinos de Marruecos

¿Sabías que es una de las grandes potencias del vino africano? Buen clima (y diverso), zonas altas para blancos de gran acidez y una influencia innegablemente francesa en el know how local. Mirá vos, pibe, Marruecos es todo un descubrimiento.

Seguro es nuevo esto que les cuento. África figura poco en el mapa del vino (dejando a un lado Sudáfrica, claro, siempre bien reconocida), pero Marruecos desde siempre ha tenido un peso importante en el continente. La cercanía a Europa y el clima benigno entre el Atlántico y el Mediterráneo se suman a la posibilidad de riego, poniéndolos sobre un pedestal que, incluso, los llevó a ser potencia vitivinícola en los años 50, en la cima de las exportaciones mundiales.

Hoy, las cepas tintas más reconocidas son la Cariñena, la Cinsaut, la Alicante y la Garnacha, aunque también hay algo de Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah y, entre las blancas, la Chenin, la Clairette blanche y la Chardonnay ganan superficie año a año. Hay poco vino blanco, eso sí, pero los muchachos tienen una experiencia bastante sólida en rosados y ‘vinos grises’ o ‘blancs de noirs (cuando usamos una uva tinta pero le quitamos el hollejo y la vinificamos como blanca).

Una de las cuestiones más curiosas que encontrás en el mapa del vino de Marruecos (que podés ver en la imagen de acá abajo) es que las zonas productoras principales están lejos de la imagen del sol desolador y calcinante con la que todos relacionamos al país. La Cordillera del Atlas, un sistema montañoso que atraviesa al país de punta a punta, le da las condiciones frescas óptimas para el desarrollo de tintos elegantes y blancos con alta acidez. Actualmente, la región de Beni M’Tir es de las más codiciadas, altas y con gran potencial para variedades rojas.

¿Una curiosidad? A pesar de la cercanía de Marruecos con España y Portugal, la mayor influencia en la industria local la ejercen los franceses, propietarios de varios de los proyectos más importantes del país.

Al día de hoy, nunca probé un vino marroquí. Dicen que las exportaciones son menores al 5% de su producción total, con lo cual la tarea de encontrar algo fuera de allí es difícil. 48.000 hectáreas de viñedos en producción, poco más de 300.000 hectolitros anuales y un consumo interno per cápita de 1,1 litros.

Lindo panorama, che, al menos como para adiestrarnos un poco sobre un país con potencial, pero completamente fuera del circuito de los conocidos.

 

Marruecos

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