Bienvenido invierno. Bienvenidos guisos

Para alegría de nuestras arterias, con los primeros fríos se inaugura la temporada de comidas musculosas. Lentejas, pucheros y un combo explosivo para enfrentar las noches con una buena dosis de grasas circulando por el cuerpo. Y todo lo acompañamos con vinos, claramente.

Los 21 de junio son especiales para mí. No es que las vaya a poner en un mismo nivel de importancia, no, pero además de ser el cumpleaños de Mateo, el arranque del invierno anuncia oficialmente la temporada de guisos en casa.

Y acá todo vale, porque tomando como base la idea de hervir cosas (vegetales, legumbres, carnes y varios aceitosos etcéteras), cada potaje puede variar enormemente de acuerdo a la región. La plataforma común es esa, pero en cada lugar se agregan o sacan ingredientes… aunque toditos tienen esa característica de hacerte entrar en calor velozmente.

La complejidad de sabores plantea la intervención de fideos, lentejas, papas, zanahorias, huevos e incluso ingredientes dulces como orejones o pasas de uva… por eso es que la combinación con vinos es también bastante amplia. Y pueden ser maridajes no tan ortodoxos, pero a mí me gusta hacer dos tipos principales de combinaciones:

Por un lado, la elección de blancos aromáticos es muchas veces la mejor alternativa. Un Sauvignon Blanc con buena acidez, por ejemplo, contrarresta la densidad del guisado y la nariz fresca renueva completamente el paladar.

La segunda alternativa es mucho más tradicional, y va por el camino de no contrarrestar sabores sino acompañarlos. En guisados de carne de res o cerdo, tuétano, crema o panceta, la grasa necesita ser arrastrada con la asistencia de los taninos presentes en los tintos. Las versiones más potentes de un Tempranillo, un Tannat o un Cabernet Sauvignon suelen ser aliados naturales.

 

En definitiva, las propuestas son muy versátiles, como casi todo en este tema del blablablá maridaje. Pero si con lo que leíste hasta el momento te entraron las ganas de sacar la tabla de picar y ponerte a cocinar de lo lindo, acá te paso un quinteto de combinaciones para que tomes nota:

Para un puchero lo mejor es elegir blancos potentes a base de Chardonnay y con cierto tiempo de guarda en barricas de roble. La nariz mantecosa va a combinar fantásticamente bien con el sabor del pollo y el dulzor de las papas.

Si cocinás un guiso de lentejas, tirate por un Pinot Noir. Si, además, le metés panceta, morcilla o caracú, buscá un tinto más tánico de Cabernet Sauvignon.

Para los vegetarianos también hay opciones. Un buen guiso de verduras, bien armadito, es una delicia. Ahí volvemos a los blancos refrescantes.

Para acompañar un guiso de arroz, me gustan los rosados a base de Merlot, Cabernet Sauvignon o Syrah, sin madera, pura fruta.

Y para la reina de los guisados, la buseca, te sugiero pensar en tintos bien densos que equilibren los sabores del chorizo, las papas, las lentejas y los ajíes. Un Malbec intenso o un Syrah especiado van de maravillas.

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