Especias y vinos. ¡A combinarlos!

Vamos a hacerlo tipo guía. Un mapa virtual para saber qué estilos elegir cuando ponés esa pizca que le saca chispas al sabor del plato. Si alguna vez te preguntaste qué descorchar cuando la pimienta y el perejil reinan sobre la mesa, metete acá querido amigo.

Vénganmelo a debatir: cualquier cosa que hagas en la cocina, para que sea bien buena tiene que tener un uso inteligente de alguna especia. Una, dos o miles, como la cocina india que huele a canela y comino desde el aperitivo hasta el postre.

Digamos que en Argentina las usamos de manera bastante más sutil pero, todavía así, los vinos siempre son aliados para armar acuerdos para el recuerdo. Nada de tomarte un vino acompañado por unas semillitas de mostaza, lo que tenés que tener en cuenta es que el sabor a veces invasivo de los condimentos puede levantar la cabeza y opacar a todo el resto, y es acá en donde el casamiento vino-especia se vuelve bien particular.

Entonces vamos a los hechos.

Como generalidad, la liviandad fusionada con la estructura de un vino rosado es la escapatoria ideal para combinarlos: esas etiquetas funcionan de diez con las especias más sutiles y de hojas chiquitas como el orégano o el tomillo frescos. Las que, en cambio, son más duras (como el romero o la salvia), encuentran un mejor punto de unión con vinos tintos frescos.

¿Blancos? Sí, elegite un Chardonnay o un Viognier jovencito (2015 o 2014) y sin madera para acompañar platos a base de curry, hinojo, menta y pimienta blanca o verde. Volviendo a los rojos, las especias que mejor concuerdan son el clavo de olor, la nuez moscada, el perejil y el pimentón, fundamentalmente cuando estos sabores integran menús potentes como guisos o carnes con salsas contundentes.

Eeeeeeeeeentonces.

Menta >> Blancos muy frescos y herbáceos como los Sauvignon Blanc. Buscá uno joven y del Valle de Uco (el Portillo a mí me encanta y te deja sin aliento en esa franja).

Albahaca >> Rosados. Pizza margarita, ensalada o el trío caprese (que me encanta de sabor pero que aborrezco como expresión ya trillada) con un Malbec rosado jovencísimo.

Orégano >> ¿Syrah? ¿Cabernet Franc? Jugate con algún tinto medio salvajón.

Pimienta >> Aniquilala con un Pinot Gris como el Santa Florentina de La Riojana (a menos de $35) o, si tenés un poquitín más de presupuesto, con el Graffigna Centenario o el Lurton Pinot Gris.

Perejil >> Buscá un tinto que esté de oferta en el súper chino. Como condición, que sea barato, no más viejo que 2013 y sin madera. Esas milanesas perejilosas no le van a poder quedar mejor.

Canela >> Syrah, ni hablar. Si la canela va en dulce, entonces algún cosecha tardía de Torrontés.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *