Enoturismo y diseño

La arquitectura de bodegas se ha transformado en uno de los bastiones de los negocios relacionados al vino. Un edificio impactante puede ser el diferenciador para que más y más turistas se acerquen a conocerlas.

Una de las marcas de vinos más famosas de España es Marqués de Riscal. Sus bodegas están dispersas por toda la península ibérica pero una de sus instalaciones, situada en Rioja, sobresale por su singularidad: es la llamada Ciudad del Vino, un complejo que integra la antigua bodega (la más vieja de la DOCa, que data del año 1858) con un nuevo edificio diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry, con un hotel, tiendas, un spa de vinoterapia, restaurantes y un centro de convenciones. Es, como ellos mismos lo llaman, ‘un mundo de sensaciones vivas’ donde el ultra creativo diseño arquitectónico se combina con el enoturismo. Una curiosidad: cuando se planteó el proyecto, el equipo de Marqués de Riscal dudaba que Gehry aceptara; por eso, cuando le presentaron la propuesta, y para asegurar su participación, se le regaló un vino cosecha 1929, fecha de su nacimiento. De más está decir cuál fue su respuesta.

Pero volvamos a la Argentina. El arquitecto Gabriel Japaz aclara que ‘hoy una bodega no solamente es un lugar donde se produce vino; su uso se ha hecho extensivo a otras actividades complementarias que retroalimentan la actividad y la enriquecen. Estos edificios, que en un comienzo fueron sólo para uso industrial, hoy son museos, restaurantes o salas de concierto.’ La arquitectura, por lo tanto, debe adaptarse a estos nuevos usos dando respuestas creativas y funcionales.

En el caso de O. Fournier, por ejemplo, José Manuel Ortega asegura ‘que el diseño arquitectónico es una parte importante del éxito de nuestra bodega con el turismo. Nosotros queremos ofrecer una experiencia artística completa desde el arte en el vino, al arte de las exposiciones de pintura que realizamos en la bodega, al arte de la gastronomía de nuestro restaurante y del arte en la arquitectura.’ Precisamente, su bodega fue diseñada por el Estudio Bórmida & Yanzón, quienes nos confesaron que ‘el interés del consumidor por la variedad que encierra el fascinante mundo del vino ha puesto en movimiento un turismo temático internacional que viaja para conocer los productos en sus lugares de origen y tener allí experiencias culturales más completas, relacionadas con el disfrute de los paisajes regionales, la gastronomía, el arte, la música, los deportes… la recepción de estos visitantes ha sido revolucionaria en la arquitectura de vino.’

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